domingo, 16 de febrero de 2014


 

ENCUENTROS

Diálogo de saberes. La complementariedad de los conocimientos. Reflexión final, y 7.


 

Dedicado a mi médico de cabecera: Antonio J. Castillo V.

Por: Mu-Kien Adriana Sang


 

Parábola

La sabiduría de Sócrates

Un hombre fue a donde estaba Sócrates y le dijo:

- Oye Sócrates, escucha lo que te tengo que contar de como un amigo tuyo...

- Calla, -le interrumpió el sabio-, ¿has ya pasado lo que me quieres contar por los tres cedazos?

- ¿Tres cedazos? ¿Cuáles?

- ¡Si cierto, tres cedazos! El primero es el de la verdad. ¿Has comprobado que lo que me vas a contar es verdad?

- No, verdaderamente lo he oído decir; pero...

- Entonces, lo habrás pasado por el segundo, esto es, el de la bondad: ¿Lo que me vas a contar, si no sabes si es verdadero, será por lo menos bueno?

- No, ciertamente no, más bien al contrario...

- ¡Ah, -interrumpió Sócrates- entonces probemos con el tercer cedazo: Pregúntate si es necesario que  me cuentes todo aquello que al parecer te ha impresionado.

- Verdaderamente, necesario, lo que se dice  necesario, no lo es...

- Entonces, -respondió el sabio-, si lo que me quieres decir no es ni verdadero, ni bueno, ni necesario, metámoslo en el olvido y no nos ocupemos más de ello

 

Con este artículo damos fin a la serie sobre el diálogo de saberes.  Hubiese podido escribir más entregas para satisfacer mi curiosidad natural, pero abusaría de ustedes, queridos lectores.

Además de estos tres libros, y algunos trabajos que cité a lo largo de esta serie, localicé otras interesantes publicaciones.  Una de las cosas que más me llamó la atención en esta búsqueda de respuestas, es que cada vez más médicos formados en las escuelas tradicionales han incursionado en la medicina natural.  Por ejemplo, el Dr. Miguel Bruguera, especialista en medicina interna y aparato digestivo, escribió un artículo interesantísimo titulado: "Medicinas alternativas, complementarias, naturales o no convencionales", en el que reconoce el avance de la medicina no oficial. Considera que la denominación que se ha acuñado de "Medicinas Alternativas Complementarias" es incongruente porque no son científicas. De todas maneras, reconoce el avance de la medicina no convencional que ha tenido en el gran público, y lo atribuye al efecto placebo que puede producir entre los pacientes.  Como puede observarse este médico mira con reserva y desconfianza esta medicina que se sale de los cánones oficiales y estructurados de la enseñanza universitaria y la mal llamada "ciencia dura y pura".  Lo expongo porque hay de todos en la viña del Señor. Y es bueno que se generen estos debates académicos e intelectuales.

El puente que se ha ido construyendo entre los dos mundos de la medicina es todavía muy reciente y débil.  Hay demasiadas reservas en cada extremo, se necesita ampliar el universo de comprensión y la aceptación de saberes y paradigmas distintos.  Sin embargo, a pesar de estas dificultades, me siento contenta, por el bien de la humanidad.

Los tres libros que esbozamos en los artículos anteriores, a pesar de que fueron escritos por autores distintos, con experiencias diferentes y especialidades médicas también diferentes, coinciden en varios aspectos.  Señalan con seguridad indiscutible que la modernidad y el "modelo de civilización" impuesto por la sociedad de consumo ha generado la mayoría de las enfermedades actuales.  El stress al que estamos sometidos es la causa fundamental del deterioro de la salud. Todos afirman,  que además de la intoxicación por los químicos al que estamos sometidos, nos enfermamos, y que la enfermedad se hace más grave porque hay un factor sicológico en toda enfermedad.

Los tres autores apuntan y apuestan a una vida saludable, sustentada en dos principios: sana alimentación y ejercicio físico para ayudar al organismo.  Otro elemento que se desprende de esas interesantes lecturas, es la necesidad de que nosotros, los que no tenemos más remedio que vivir en esta sociedad que nos somete a la carrera y a la locura existencial, busquemos espacios para la paz, el sosiego, para disfrutar de lo pequeño y lo nimio.

Como ciudadana formada en lides ajenas a la medicina (¡A Dios Gracias!), me siento satisfecha con la apertura a la que somos testigos.  Convencida como lo estoy, de que, en ningún área del saber, existen axiomas definitivos, absolutos ni eternos; que la verdad se construye en el diálogo creativo y constructivo; porque nadie tendrá jamás en sus manos la razón completa, porque los seres humanos somos limitados; pero sobre todo porque el saber es una acumulación, una herencia que nos dejaron nuestros antepasados, y nosotros, en honor a sus aportes, debemos asumirla y conocerla para transformarla.  Gracias a la maravillosa insatisfacción, la humanidad ha caminado por nuevos senderos.  Pasamos del fuego logrado por el accidente primitivo de frotar dos piedras, al hierro, al bronce, y hoy a las más sofisticadas tecnologías que cada día rompen nuestra propia imaginación, llevándonos hacia mundos insospechados y asombrosos.

No creo que viviré lo suficiente para cuando el puente que se ha iniciado entre los dos mundos opuestos ayer, complementarios hoy, se acerquen y se integren.  Pero el palpar que occidente reconoce, con sus limitaciones, la medicina milenaria china y ayurvédica, me tranquiliza, y me hace sentir orgullosa de mis ancestros.  Saberme usuaria de los dos mundos, de ayudar mis problemas físicos con los medicamentos de la ciencia física y química y las terapias alternativas, me obligan a convencerme aún más, que necesitamos abrir las mentes y los corazones. 

Expreso , sin embargo, un temor.  Ojalá que ese puente que se comienza a construir ente los dos mundos no se convierta en otro escenario para la ambición desmedida y el deseo del dinero. Ojalá que la confluencia de saberes no se transforme en vulgar mercancía con valor de mercado. Me aterra pensar que quizás en unos años hasta el aire que respiramos, el amanecer, la lluvia y los atardeceres tendrán precio y valor en la moneda de mayor circulación en esta aldea global que sataniza y mercantiliza todo. Solo espero que prosiga, prosiga y prosiga este diálogo que se inicia entre dos mundos paralelos. Que todo sea para el bien de la humanidad. Que así sea. Amén

 

 

mu-kiensang@hotmail.com

mu-kiensang@pucmm.edu.do

@MuKienAdriana

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