martes, 14 de octubre de 2014

El déficit democrático en las relaciones con EEUU según Javier Colón.


  TEMAS SOBRE HAITI, REPUBLICA DOMINICANA Y EL CARIBE

 

III Congreso Internacional de Estudios Caribeños: El déficit democrático en las relaciones con EEUU según Javier Colón.

 

Por: Mu-Kien Adriana Sang

 

sangbenmukien@gmail.com

mu-kiensang@pucmm.edu.do

@MuKienAdriana

 

En esta entrega, continúo con la ponencia interesantísima de Javier Colón sobre la situación actual de su Puerto Rico natal.  En esta oportunidad se aborda la relación de dependencia con los Estados Unidos y su status sui géneris de “Estado Libre Asociado”, hecho este que coloca a la vecina isla en un verdadero drama existencial.

Como se sabe Puerto Rico tiene autonomía política, contando con su propio Congreso y su propio Gobernador que funge como el ejecutivo de la isla. Sin embargo, en una multiplicidad de asuntos, es gobernado, como afirma Colón, desde el Congreso de EEUU.  Esto significa que en la estructura política y de poder, la Isla tiene una representación limitada. Colón afirma de forma directa y cruda que:

En muchos sentidos PR tiene la estructura política de un estado de la Unión federal de EEUU pero no goza de representación igualitaria en el gobierno federal. Desde la perspectiva del derecho constitucional de EEUU la Isla es un territorio no incorporado… Ello quiere decir, principalmente,  que es una posesión no destinada a convertirse en un estado de la Unión Federal pero tampoco es un territorio independiente o en proceso de serlo. EEUU, al mismo tiempo,  se reserva el derecho de “disponer del territorio” cuando sus intereses nacionales así lo exijan de acuerdo a las normas judiciales, establecidas en una seria de decisiones colectivamente conocidas como los “Casos Insulares”… Jurídicamente el llamado estatus político de PR está, por lo tanto,  en manos de un Congreso Federal  que no tiene ni el interés ni el conocimiento para atender el problema de forma adecuada. Tampoco la rama ejecutiva o la judicial muestran interés en el asunto.

El particular status de la isla de Puerto Rico coloca en posición incómoda, muy incómoda a los Estados Unidos, sobre todo cuando se plantea el caso en foros internacionales, especialmente cuando se trata de los derechos humanos, como bien explica Colón:

El caso de PR presenta un cuadro peculiar: ante los foros internacionales el Gobierno de EEUU alega que PR dejó de ser un territorio dependiente  desde 1953 cuando se anunció la creación del ELA. En varios documentos internos del poder ejecutivo y legislativo y judicial de EEUU, por otro lado,  se afirma que PR es y  continua siendo una jurisdicción sujeta a un control territorial amplio por parte del Gobierno de EEUU.  

Una de las grandes discusiones internas en la isla es el debate sobre el futuro. Existen los que desean continuar con el status actual, los independentistas que son minorías y los estadistas, que ganan espacio.  Sin embargo, el proyecto de convertir a PR en un estado federal en los Estados Unidos, tiene adeptos, pero también opositores, incluso en sectores políticos de los Estados Unidos, quienes plantean que:

Los puertorriqueños poseen una cultura nacional propia y se relaciona entre sí en un idioma , el español, que dificulta la admisión de PR como estado federal estadounidense. Además existe preocupación con los costos económicos asociados a la admisión de PR como estado.

Del otro lado, el Gobierno de EEUU ha reprimido abiertamente el movimiento independentista con el fin de que no fructifique el proyecto de un estado nacional propio. De esa contradictoria necesidad de controlar el territorio pero a la vez rechazar a sus habitantes como ciudadanos estadounidenses en igualdad de condiciones surge una incongruente política colonial que sigue vigente en la segunda década del siglo XXI. Es por ello que adelantar el proceso que le permita zafarse de los controles territoriales externos y desarrollar una democracia basada en un principio claro de soberanía es una necesidad inaplazable.

Pero la realidad se ha impuesto. El debate político sobre el futuro de PR se ha visto disminuido por la situación económica de penuria que vive la isla. La gráfica que presenta Colón, preparada por Harold J. Toro, Director de Investigación del Centro para Nueva Economía,  evidencia de forma contundente la desigualdad de ingreso en la Isla, y peor aún, que no ha mejorado sus en las últimas décadas:


 

La situación se hace más grave cuando la población, agobiada por un estancamiento económico crónico, ha decidido abandonar su terruño, provocando un proceso acelerado de despoblación. En la actualidad más de 1 millón de puertorriqueños están dentro de Estados Unidos. Peor aún, la tendencia en Puerto Rico es al decrecimiento poblacional, como lo muestra la siguiente gráfica del Departamento de Salud, que ilustra muy bien la tendencia:


¿Cómo se explica este hecho tan dramático? Colón ofrece una explicación:

El proceso dramático que ha llevado a la población a abandonar su entorno caribeño y trasladarse, principalmente, a los estados de EEUU en busca de mejores condiciones de vida y un contexto de menos violencia y mejores servicios públicos. De acuerdo a los últimos datos disponibles, la población de PR se ha reducido a 3.6 millones de personas mientras los que se identifican como puertorriqueños en EEUU ha aumentado a 4.9 millones. De este modo la ciudadanía de EEUU que ostentan los puertorriqueños, la cual  el Congreso de EEUU legisló en 1917 para fortalecer su hegemonía y control sobre la Isla, ha cumplido su función de facilitar el tránsito migratorio a los estados de EEUU tal y como fue previsto:


El drama es mayor, pues la población puertorriqueña que emigra de forma masiva a EEUU  tiene problemas de adaptación cultural y marginación económica; pero, al mismo tiempo, como dice el autor, esta comunidad también se convierte, potencialmente, en un recurso político muy valioso para que PR pueda  influir  sobre las políticas públicas del Gobierno Federal que inciden de forma directa sobre la calidad de vida de los que residen en la Isla.

La situación se agrava, pues al problema del decrecimiento poblacional en PR se suma el hecho de que la sociedad puertorriqueña esté envejeciendo de forma progresiva:


 

Un factor que agudiza la situación económica y social de Puerto Rico es la deuda pública, que es  mayor que su ingreso nacional bruto. Dice Colón, que de acuerdo a cálculos de la prensa norteamericana, PR tiene una deuda combinada de deuda pública y de pensiones de los sistemas de retiro de 87 billones de dólares, lo que corresponde  aproximadamente  a $23,000 por cada residente de la Isla. 

Los problemas no se detienen. La crisis económica trae consigo el fomento de la economía informal, y, es lo más grave el aumento de la criminalidad. Se afirma que en término de homicidios por cada 100,000 residentes, el país se encuentra entre las posiciones 12 y 15 a nivel mundial. Sólo en el 2007 se duplicó la proporción entre PR y EEUU en relación a los homicidios por cada 100,000 habitantes.

¡Qué drama tan grande tiene Puerto Rico! Con estas dramáticas informaciones, terminamos con la ponencia de Javier Colón. Seguiremos con otras ponencias.

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