domingo, 14 de abril de 2013

Un solo Padre de la Patria


 

Solo un padre para esta patria

Por: Mu-Kien Adriana Sang



@MuKienAdriana

 

NAVEGANTE DE SUEÑOS

 

Duarte, eres héroe, navegante de sueños,

Honra y orgullo de nuestra nación:

con tu sangre pintaste el lienzo de la patria,

anhelo oprimido que buscaba esperanza.

Fuiste canto en el silencio de la noche,

fuego en el frío de nuestra necesidad,

ímpetu en la pasiva espera,

rayo y trueno, centella que asedia.

Con tu verbo ahuyentaste los temores mundanos,

promoviste en las masas complicidad y devoción;

Orquestaste la revuelta que estremeció los campos,

Liberaste a Quisqueya con himnos y disparos.

Mas la guerra no pudo manchar tus creencias,

Tu cuerpo era templo de culto al Creador;

Tu pensamiento perfume que perfumaba las sendas,

Tu empeño ejemplo de abnegación y entrega.

Por ello has sido y eres memoria,

Del ideal que redime al Estado y su honor,

la verdad que resalta entre las duras horas,

que nos llama a todos a entonar tu canción:

navegantes de sueños hemos de ser ahora,

hasta arribar al puerto de nuestra elección.

Cristian Román M.

 

Inicio esta columna con un poema escrito por  un joven soñador universitario, miembro activo del Club de Poesía de la PUCMM.  Lo escribió para una actividad que organizaron los jóvenes del  Club de Ideas Políticas y del Comité de Derecho, para conversar sobre los valores defendidos por Duarte durante su lucha política. Me invitaron a conversar con ellos, como expliqué en el Encuentro de la semana pasada. El acto contaba de dos partes. La primera era la lectura de dos poemas autoría de los propios jóvenes organizadores: una de Jeremy Jiménez, que engalanó el Encuentro de la semana pasada,  y la otra, la de Cristian Román, del Club de Poesía,  que engalana el de esta semana.

Durante la conversación con el centenar de jóvenes que fue a la actividad tuve que hacer un esfuerzo grande para responder a todas sus inquietudes.  Algunas preguntas fueron sobre aspectos puntuales de la vida del Patricio. Pero otras fueron de contenido. Me preguntaron, por ejemplo, porqué en nuestro país existían tres padres de la patria; sobre todo, porque dos de ellos, Mella y Sánchez se habían aliado a los sectores conservadores. El primero se alió a Santana y fue el responsable de la Comisión de alto nivel que fue a Europa a negociar ya sea la anexión o el reconocimiento. El otro, apoyó a Báez en un momento de su vida, pero se inmoló y limpió su nombre con su fusilamiento en El Cercado.  Otras preguntas versaron sobre el pensamiento de Duarte.  Al finalizar salí contenta y esperanzada.  A pesar de que existe una gran parte de la juventud que no tiene compromiso con el futuro de su patria, hay unos, muy pocos tal vez, que desean sinceramente contribuir en la transformación de su herencia.  Llenos de inquietudes y sueños, intentan comprometerse creando espacios de participación.

En el camino a la casa me quedé pensando sobre la trilogía patriótica.  ¿Debemos tener tres padres de la patria? ¿Cuáles son los criterios para designar a una persona como Padre de la Patria? La designación de la trilogía patriótica data del siglo XIX, específicamente durante la Dictadura de Ulises Heureaux, Lilís, quien en una ocurrencia muy típica suya, le dijo a uno de sus colaboradores que le inquirió sobre su decisión: "No muevas mucho el altar , que pueden caerse los santos".  Era su manera de no indagar demasiado sobre las vidas de los héroes designados como padres.

A mediados del siglo XX hubo en el país grandes polémicas entre los defensores de Sánchez y los de Mella.  Uno y otros se atacaban duramente.  Recuerdo en mis inicios como columnistas que el amigo Enriquillo Sánchez me dedicó un artículo cariñoso y duro contra mi posición crítica hacia la trilogía patriótica.  Quizás envuelta en los avatares de la vida, dejé pasar el tiempo sobre mi cuestionamiento hacia la trilogía patriótica.  Recuerdo una vez que mi buen amigo sacerdote Antonio, Tom, Lluberes, me decía que las sociedades necesitaban referentes y que a veces era preferible dejar algunos símbolos intactos.

Sin embargo, las preguntas críticas de los jóvenes y la celebración del bicentenario del nacimiento de Juan Pablo Duarte, han traído de nuevo mis viejas inquietudes y preocupaciones. Creo en justicia que EL PADRE DE LA PATRIA es sin lugar a dudas, Juan Pablo Duarte.  Este hombre entregó su vida, sus bienes, su juventud a la causa de una nación libre, independiente y soberana que se llamaría, y hoy llamamos con orgullo, República Dominicana.  Su trayectoria política fue limpia y honesta. 

Influenciado por el pensamiento liberal y romántico del siglo XIX que lo vio nacer, Juan Pablo Duarte se nutrió de las ideas de libertad.  Asumió el sentimiento de Patria como una guía para su vida. Influenciado, quizás, por el pensador francés, Fustel de Coulanges, quien afirmaba con convencimiento que patria es aquello que se ama. Duarte amó profundamente la tierra que lo vio nacer, y se forjó el sueño de hacerla libre e independiente de toda potencia extranjera. Fue coherente. Pero sobre todo, es el representante del ejercicio político limpio y ético.  Hizo de su accionar político un himno al thymos socrático, es decir, un canto a la acción política pura. 

Su estatura moral no necesita compañía, y mucho menos con dos seres que no supieron defender con firmeza los ideales de los trinitarios.  Estos hombres, Mella y Sánchez, envueltos por el calor  de los vaivenes políticos, hicieron alianzas y se doblegaron, escondieron y pisotearon principios e ideales.

Juan Pablo Duarte debe ser EL PADRE DE LA PATRIA.  Debe ser el inspirador para motorizar nuevos cambios y forjar nuevos ideales.  Debe ser el referente para seguir luchando por una democracia inclusiva, no excluyente;  por una democracia garante de las leyes; pero ante todo, el referente para medir la estatura moral y ética de los hombres y mujeres que asumieron la actividad política como su modo de vida.

Juan Pablo, Juan pueblo, Juan hombre, Juan inmortalizado por la historia sin manchas, Juan dolido y frustrado al ver que la República que forjó se desvanecía por los rencores y las ambiciones de los grupos.  Juan el paradigma de la acción política basada en ideales y no doblegada ni marcada por los intereses de dinero y poder.  Juan Pablo Duarte el verdadero y único Padre de la Patria.

Vivir sin Patria, es lo mismo que vivir sin Honor.

Trabajemos por y para la patria, que es trabajar para nuestros hijos y para nosotros mismos.

Hay palabras que por las ideas que revelan llaman nuestra atención y atraen nuestras simpatías hacia los seres que las pronuncian. Juan Pablo Duarte

 

La patria de Duarte


Duarte y Haití

Por: Mu-Kien Adriana Sang



@MuKienAdriana

Si alguien quiere saber cuál es mi patria
no la busque,
no pregunte por ella.

Siga el rastro goteante por el mapa
y su efigie de patas imperfectas.
No pregunte si viene del rocío
o si tiene espirales en las piedras
o si tiene sabor ultramarino
o si el clima le huele en primavera.
No la busque ni alargue las pupilas.
No pregunte por ella....

No, no la busque.
Si alguien quiere saber cuál es mi patria,
no pregunte por ella.
No quiera saber si hay bosques, trinos,
penínsulas muchísimas y ajenas,
o si hay cuatro cadenas de montañas,
todas derechas,
o si hay varios destinos de bahías
y todas extranjeras.... Pedro Mir, Si alguien quiere saber cuál es mi patria.

El próximo 27 de febrero se cumplirán 169 años de la aventura independentista.  Una celebración especial porque en este año conmemoramos el bicentenario de nuestro Patricio, Juan Pablo Duarte.

Se impone la pregunta ¿es esta la patria que tanto soñó? ¿es esta la patria de sus desvelos y sacrificios? ¿es esta la patria agradecida a los hombres y mujeres que lo dieron todo a cambio de nada? ¿es esta la patria de todos, la que debemos amar y defender?  No, no lo creo.

Esta patria amada ha sido pisoteada muchas veces. Fue pisoteada por los que intentaron venderla al mejor postor imperial, como lo hicieron Pedro Santana y Buenaventura Báez.  Fue pisoteada y mancillada por los que han llegado al poder para asaltarlo, para luego repartirlo como botín de piratas.  Fue maltratada en lo más profundo de su soberanía por las potencias imperiales que llegaron por la fuerza y se impusieron. Los españoles en la anexión en 1861 y los norteamericanos en 1916 y 1965. Fue mortalmente herida por los caudillos dictadores que se sintieron dueños de esta tierra, de su gente y de sus instituciones: Báez, Ulises Heureaux, Trujillo y el Balaguer de los 12 años.

Y hoy, en los inicios del siglo XXI, la patria sigue dolida, herida y maltratada por los depredadores, los ambiciosos sin límite, los desalmados y los pillos. Esta patria maltratada pide a gritos atención. Esta patria maltratada por los discursos hipócritas de los mismos que la han saqueado y por los hombres y mujeres egoístas que viven ajenos y sin remordimiento alguno del derrotero que ha tomado su propia patria.  No, no y no. Esta no puede ser, no es, ni será jamás la patria que Juan Pablo Duarte soñó. 

Duarte no quiso una patria que violara sistemáticamente el pacto fundamental expresado en la Carta Magna. Juan Pablo no aspiraba a una patria en que los detentores del poder se sintieran tan poderosos que pudiesen estar por encima de la ley.  No, no, el hijo de Manuela Diez no soñaba con una patria en que el dolo se convirtiera en un modus vivendi y que la transparencia y rendición de cuentas fueran quimeras e imposibles.  No soñaba el patricio con una patria en que los pobres no tuvieran sueños ni esperanzas.

Mi corazón se rebosa de alegría y esperanza cuando jóvenes como Gustavo Ariza Matos, un estudiante de apenas 16 años es capaz de hacer críticas mordaces a la tierra que le tocó vivir. En un artículo que publicó hace unos días en el periódico digital Acento, afirma que hemos perdido la esencia de nuestra dominicanidad. Cuando los trinitarios fundaron esta gran nación, nuestra pelea por la libertad fue exitosa. Después de ese histórico Febrero, esa libertad, producto de sangre y sudor, se ha visto amenazada numerosas veces. Hoy día, esta libertad que tanto trabajo nos costó conseguir, que con tanto ardor hemos defendido, nuevamente se ve amenazada. Y hoy digo “soy dominicano” sin el orgullo de antaño. Esta vez, y lo repito con dolor en el alma, nuestra libertad es puesta en riesgo por aquellos que están supuestos a luchar por ella: nuestros líderes. Triste realidad.


Se pregunta este inquieto joven ¿Cómo puede ser que a un pueblo hambriento se le robe su futuro y la nación muera lentamente en silencio? ¿Cómo puede ser que nuestros líderes, en quienes depositamos nuestra confianza y nuestro bienestar, abusen del poder y queden libres con las atrocidades que han cometido y siguen cometiendo? ¿Cómo puede ser que se haya vuelto normal para nosotros ver madres caminando por las calles con tanta carga de dolor y tristeza en sus miradas? Tanto nivel de insensibilidad no soy capaz de comprender.

Termina su reflexión invitando a la acción. Invita a la ciudadanía a respetar y exigir respeto a la Constitución y a las leyes. Y concluye con un fragmento de nuestro himno, que es una invitación valiente a la acción: “Ningún pueblo ser libre merece, si es esclavo, indolente, y servil.”

No, no quiero esta patria que mi generación y las anteriores generaciones hemos construido. No puedo amar una patria mancillada, maltratada, maltrecha, dolida y doliente. No puedo amar esta patria llena de piratas y pirañas voraces de sangre y oro.

Quiero una patria distinta. Quiero honrar al patricio. Guardo la sublime esperanza de que los jóvenes como Gustavo, Jeremy y otros que no conozco, tomen el relevo, asuman el reto de devolvernos de nuevo la patria. Entonces, entonces sí podremos honrar a Duarte y  su sacrificio sin límites.  Podremos ponernos a la altura de su calidad moral.  

Nadie pregunte por la patria de nadie.
Por encima de nuestras cordilleras y las líneas
fronterizas, más rejas y alambradas que carácter,
o diferencia o rumbo del perfil,
el mismo drama grande,
el mismo cerco impuro el ojo vigilante.
Veinte patrias para un solo tormento.
Un solo corazón para veinte fatigas nacionales.
Un mismo amor, un mismo luego para nuestras tierras
y un mismo desgarramiento en nuestra carne....

Si alguien quiere saber cuál es mi patria
se lo diré algún día.
Cuando hayan florecido los camellos
en medio del desierto. Cuando digan
que las mujeres bajan sus dos manos
de la cabeza y la alzan en la brisa,
cuando los trenes salgan a la calle
el día de la fiesta con sus vías
bajo el brazo y descanse el fogonero.
Cuando la caña se desnude y rían
los machetes en fuga hacia el batey
dejando en paz las manos sorprendidas.
Cuando todo milagro sea posible
y ya no sea milagro el de la vida:

Cuando empiece a bajar esta manera
de ignominia
y deje al descubierto hacia la aurora
el fondo firme de los pueblos. Día
justo de enumerar las cordilleras
de la nueva semana y cuáles son
los meses que contienen alegría.

Entonces se sabrá cuál es mi patria
y mucha gente irá con sus camisas
de todos los colores y ciudades.
Llenarán sus costuras con la firma
nuestra, de nuestra libertad y entonces
irán a repartirlas.
La llevarán al viento por los valles
en todas las Antillas.

Dirán que somos libres y golosos,
que gozamos del pan y de la espiga.
Que cada hombre tiene dignidad
cada mujer sonrisa.
Que tenemos la patria verdadera
y ésta también será la patria mía....

Pedro Mir, Si alguien quiere saber cuál es mi patria

Duarte y Haití


Duarte y Haití

Por: Mu-Kien Adriana Sang



@MuKienAdriana

 “Yo admiro al pueblo haitiano, veo cómo vence y sale de la triste condición de esclavo para constituirse en nación libre e independiente. Le reconozco poseedor de dos virtudes eminentes : el amor a la libertad y el valor, pero los dominicanos que en tantas ocasiones han vertido su sangre, ¿lo habrán hecho solo para sellar la afrenta de que en premio de sus sacrificios le otorguen sus dominadores la gracia de besarles la mano ? ¡No más humillación ! ¡No más vergüenza ! Si los españoles tienen su monarquía española y Francia la suya francesa ; si hasta los haitianos han constituido la República Haitiana, ¿por qué han de estar los dominicanos sometidos ya a la Francia, ya a España, ya a los haitianos, sin pensar en constituirse como los demás ? ¡No, mil veces no ! ¡No más dominación ! ¡Viva la República Dominicana !” Juan Pablo Duarte

Decía don Mario Góngora, el gran historiador chileno ido a destiempo, que la identidad en los diferentes países que componen hoy América Latina se formó sobre la base de la negación del otro, porque a su juicio las luchas fronterizas entre las naciones que emergían en el siglo XIX, acentúo el ser colectivo negando con saña al vecino. Partiendo de la experiencia chilena, desarrolla esta idea en su famosa pequeña obra titulada, "Ensayo Histórico sobre la Noción de Estado en Chile en los siglos XIX y XX".  Una tesis interesante que ha sido objeto de múltiples interpretaciones. 

Aunque el proceso independentista dominicano comenzó muchos años después que en el sur de América Latina, no menos cierto es que pueden evidenciarse algunos paralelismos: las luchas por la frontera, los enfrentamientos intercaudillistas y la presencia de las potencias europeas enemigas de España. Pero había una gran diferencia: el nacionalismo dominicano se inició contra un país recién independizado y gran víctima del poder imperial francés; mientras que en el resto de la América hispana el sentimiento nacional y sus luchas posteriores nació en contra de la metrópoli española.

Como dije en otro artículo, el planteamiento de Góngora podría aplicarse a la realidad histórica de nuestro país. La dominicanidad se ratificó con la negación de lo haitiano, hecho este que ha sido muy utilizado por la derecha dominicana, que a través del tiempo, ha utilizado el sentimiento anti haitiano como un discurso de unificación nacional. Sin embargo, Juan Pablo Duarte, el padre de la Patria, estaba claro con relación a Haití. Como bien señala en la cita que encabeza este artículo, no animaba el sentimiento anti haitiano, aunque sí abogaba por la soberanía y la libre elección del camino a elegir. Decía si el pueblo haitiano pudo elegir su destino, los dominicanos también tenían el mismo derecho.

Francisco Henríquez Vásquez, nuestro historiador dominicano culto y polémico, ofreció una interesante conferencia en febrero de 1992 [i] y abordó el tema del carácter revolucionario del Patricio y su posición con respecto a Haití.  Destaca Henríquez Vásquez que Duarte estaba convencido de que no era posible la fusión entre los dominicanos y haitianos. Y, continúa señalando, que el Juramento de los Trinitarios evidencia un pensamiento político claro que revela tres cosas fundamentales:

1) Que para Duarte lo principal era la independencia de su pueblo, su constitución en una entidad con gobierno propio,como solución de la contradicción básica de opresión Vs.libertad;

2) Que Duarte era un conocedor de la historia haitiana, tanto como de la dominicana... y finalmente, que

3) Duarte no odia, sino que  admira al pueblo haitiano, actitud que explica la alianza que hicieron los trinitarios con los haitianos del Movimiento de la Reforma en 1843.

 

El pensamiento revolucionario de Duarte, asegura el historiador Henríquez Vásquez,  fue producto de su periplo por el mundo. En Estados Unidos, principalmente, en Nueva York. Allí perfeccionó el idioma inglés y recibió clases de Geografía Universal con Mr. W. Davis.  Luego visitó Europa en los inicios de los años 30, cuando el llamado Viejo Mundo, dominado desde 1814 por los ejércitos de la Santa Alianza formada por Austria. Prusia, Rusia e Inglaterra al derrumbarse el Imperio Napoleónico, era el escenario de múltiples protestas e insurrecciones armadas dirigidas por el Movimiento Romántico, organizado en sociedades secretas que enarbolaban la bandera del nacionalismo y del derecho [ii]

 

Asegura que esa Europa de las sociedades secretas y de las barricadas, constituyó la escuela política de Duarte. Entre esas organizaciones secretas, junto a la Masonería, surgió la de los Carbonarios, que se proponía dar a Italia una constitución moderna. Todos sus miembros estaban abrazando al ideal romántico de la igualdad, la fraternidad, la libertad y la filantropía, como prendas del auténtico patriota. Uno de ellos, que inauguró una cátedra en la Universidad de Turín sobre el Principio de las Nacionalidades, asistió luego a las reuniones en que quedó fundada la Primera Internacional. Se llamaba Guiseppe Mazzini, fundador de la joven Italia. Cito su nombre porque es el romántico con el que tiene mayor parecido Juan Pablo Duarte. El programa de su organización apelaba al pueblo y lo incitaba, mediante el martirio de unos pocos, a sacudirse de encima el yugo de la opresión extranjera. [iii]

 

Así pues, en este corto espacio, hemos intentado de expresar que el sentimiento de Duarte de crear una República Dominicana libre, independiente y soberana de toda dominación extranjera, se sustentaba en un sentimiento netamente liberal, que abogaba por la libertad absoluta como principio y se inspiraba en los movimientos nacionalistas del siglo XIX, y no, en sentimientos en contra de Haití.  Defendía el derecho que tenía cada nación que forma la isla de construir sus destinos.  El derecho a la autodeterminación era sagrado en el pensamiento duartiano. Entonces creo, que hoy, en el siglo XXI, el entendimiento entre Haití y la República Dominicana debe convertirse en una tarea urgente, inmediata y seria.



[i] Conferencia inaugural de la “Cátedra Extra-Curricular Juan Pablo Duarte”,  pronunciada el 26 de febrero de 1992 en la Universidad Autónoma de Santo Domingo, publicada por el Instituto Duartiano, Museo y Casa de Duarte, Santo Domingo, s/f, 24 pp. http://www.scribd.com/doc/25030071/EL-PENSAMIENTO-POLITICO-Y-LA-ACCION-REVOLUCIONARIA-DE-JUAN-PABLO-DUARTE-Francisco-Henriquez-Vasquez, Publicado en CLIO 75
 
[ii] Ibídem
[iii] Ibídem

Regalos de vida


ENCUENTROS

 

Regalos de Vida

 

Por:  Mu-Kien Adriana Sang

"Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos, diciendo: Dónde está el Rey de los Judíos, que ha nacido? porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle. Oyendo esto el rey Herodes se turbó, y toda Jerusalén con él. Y convocados todos los principales sacerdotes y los escribas del pueblo, les preguntó dónde había de nacer el Cristo. Ellos le dijeron: En Belén de Judea; porque así está escrito por el profeta: 'Y tú, Belén, de la tierra de Judá, no eres la más pequeña entre los príncipes de Judá; Porque de ti saldrá un guiador, Que apacentará a mi pueblo Israel'. Entonces Herodes, llamando en secreto a los magos, indagó de ellos diligentemente el tiempo de la aparición de la estrella; Y enviándolos a Belén, dijo: Id allá, y averiguad con diligencia acerca del niño; y cuando le halléis, hacédmelo saber, para que yo también vaya y le adore. Ellos, habiendo oído al rey, se fueron: y he aquí la estrella que habían visto en el oriente, iba delante de ellos, hasta que llegando, se detuvo sobre donde estaba el niño. Y al ver la estrella, se regocijaron con muy grande gozo. Y entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, le adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes, oro, incienso y mirra. Pero siendo avisados por revelación en sueños que no volviesen a Herodes, regresaron a su tierra por otro camino". Mateo 2:1-12

 

¿Por qué los Reyes llevaron estos extraños regalos al niño Dios recién nacido? ¿Tendrían significación especial? ¿Por qué oro, incienso y mirra?  Busqué respuestas.  El oro es el símbolo de la realeza. Era incuestionable Jesús era y es el Rey celestial.  Su reino no es de este mundo (cf Jn 18,36). La realeza de Cristo se ejerce “atrayendo a sí a todos los hombres por su muerte y su resurrección” (Catecismo 786). El incienso nos lleva necesariamente a la divinidad, porque Jesús es el Hijo de Dios hecho hombre. Y la mirra se utilizaba en aquellos tiempos para embalsamar a los cadáveres, para recordarnos, que tres décadas después, Jesús moriría  por la salvación de todos. Era pues, signo de la humanidad del Señor, que compartió con nosotros sin dudarlo un instante.

Aprovecho el día de la celebración de los Santos Reyes y sus particulares regalos al niño Dios para hacer los míos.  Acepto con alegría y resignación todos y cada uno de los regalos que he recibido de la vida.  Acepto el regalo de vivir, de estar viva, porque puedo disfrutar la naturaleza con todos sus matices:  el viento frío de la lluvia; el calor de sol y sus rayos; la maravilla del amanecer, porque  alienta y anima a iniciar el día; el anochecer porque el inicio de la oscuridad nos obliga a detener la marcha cotidiana. Acepto el regalo de mis virtudes.  Ellas hacen más ligera la marcha.  Acepto el regalo de mis defectos.  Ellos me hacen sentir humana, finita, falible...Acepto el regalo de mis equivocaciones, porque al saberme capaz de errar y reconocer que he errado, me obliga a hacerme humilde para disculparme ante los que he ofendido. Acepto el regalo de mis amigos, incluso de los que me han engañado, ofendido o maltratado. Sortear mi vida con esa familia elegida, me obliga a conocer la condición humana en todas sus dimensiones. Acepto el hermoso regalo de mi familia, nuclear y ampliada. Con ellos comparto ilusiones, alegrías, dolor y tristeza. Sus hombros y sus brazos me acogen en mis momentos de debilidad. Porque en la risa y el llanto hemos conocido juntos la verdadera y profunda dimensión del amor.

Quiero hoy también invitarte a ofrecer algunos regalos.  Te pido que te regales la aceptación de ser como eres, con la confianza de que somos únicos en el universo, pero que nos debemos a una comunidad a la que pertenecemos.  Regálate y regala sonrisas todos y cada uno de los días que te quedan por vivir. Decide ser feliz porque sí, porque el mero hecho de respirar, de ver, de caminar, de tocar, de disfrutar el milagro cotidiano de la naturaleza, es un regalo del cielo que no debemos desperdiciar con rencores, rabias sin sentido y envidias y celos que sólo nos llevan al camino de la amargura.  Regala a los tuyos los besos y abrazos cotidianos.  Diles de forma espontánea que los amas, que son parte importante de tu vida.  Es la mejor manera de aligerar la carga en la tarea de caminar por el camino, a veces abrupto, de la vida.  Regálate caricias a tu corazón.  Es la mejor manera de construir un escudo invencible para sortear adecuadamente los obstáculos que aparecerán, aunque no quieras.  En fin deseo que te regales la decisión de ser feliz, aunque llegue la enfermedad, el dolor y la muerte.   Ser feliz es una decisión y nada más.

Te recuerdo que el oro, el incienso y la mirra que los Reyes Magos, que vinieron del Oriente, y que llevaron como regalo al niño Dios, tienen significados importantes.  Esos singulares regalos eran reiteraciones del mandato divino que tenía el pequeño Jesús mientras estuviese con nosotros.  Recordemos siempre que el compromiso por el bien de la humanidad, que los sueños por un mundo más humano y solidario sólo se harán realidad cuando nos comprometamos sinceramente.  Son regalos que debemos cultivar hoy y siempre.

mu-kiensang@hotmail.com

mu-kiensang@pucmm.edu.do

@MuKienAdriana

 

 

ENCUENTROS

¿Qué es la vida?

El cuento es muy sencillo
Usted nace
contempla atribulado
el rojo azul del cielo
el pájaro que emigra
el torpe escarabajo
que su zapato aplastará
valiente
usted sufre
reclama por comida
y por costumbre
por obligación
llora limpio de culpas
extenuado
hasta que el sueño lo descalifica
usted ama
se transfigura y ama por una eternidad tan provisoria }
que hasta el orgullo se le vuelve tierno
y el corazón profético
se convierte en escombros
usted aprende
y usa lo aprendido
para volverse lentamente sabio
para saber que al fin el mundo es esto
en su mejor momento una nostalgia
en su peor momento un desamparo
y siempre
un lío
entonces
usted muere.

Lee todo en:
Currículum - Poemas de Mario Benedetti http://www.poemas-del-alma.com/curriculum.htm#ixzz2GXumxIrL

 

Como bien dice don Mario Benedetti, el ciclo de la vida es nacer, vivir la aventura de estar vivo con sus secuelas de alegrías, dolor, tristezas y esperanzas, para luego, llegar al  irremediable destino de la muerte.  Yo me pregunto ¿Qué es la vida? ¿Para qué sirve la vida? ¿Para qué vivir? ¿Por qué vivir? ¿Tiene sentido la existencia en esta tierra?

Escribí hace poco en mi cuenta de twitter que la vida era la suma de las horas, los días y los años.  Es también la suma de las alegría y las tristezas; de las esperanzas y de las desilusiones; de las batallas ganadas y de las batallas perdidas; del bien contra el mal; de las ofensas ganadas y de las inmerecidas; de las palabras mal dichas en el momento menos indicado, de la palabra sensata y amorosa cuando se ha necesitado; de las críticas injustas y de las justificadas; de los atardeceres plácidos, del calor, del frío, la lluvia y el sol ardiente. Si, la vida es la suma de muchas cosas contradictoriamente complementarias, que se superponen y nos alientan o desalientan en el diario caminar. 

Nacimos porque nos trajeron. Nadie nos preguntó si deseábamos venir a iniciar la marcha impuesta. Pero ya estamos aquí, y necesitamos hacer de esta ruta algo productivo.  Abrimos los ojos al mundo, y sabemos de antemano, aunque tengamos miedo, aunque nos aterre, que el destino final es la muerte.  Morir es la condición indispensable de la vida.  Nos duele ver partir a los que amamos y se han ido.  La ausencia, el vacío de sus partidas, golpean y golpearán siempre al alma.

A sabiendas que vamos caminando hacia el final del trayecto vital, hay que buscar sentido mientras estemos en la tierra.  Creo que hay varios caminos.  El primero es hacer de nuestra condición de animal el único sentido de la existencia.  Vivimos para satisfacer los placeres materiales y físicos. El otro, el que comparte conmigo, es sólo una circunstancia.  Gracias a esta elección consciente existen los Agosto, las Sobeidas, las Marys, las Paris, las Kardashiam, los Escobar.... animales, simples bestias, que utilizan ropajes humanos.  Existe el camino de la intrascendencia.  Existen porque incluso tienen miedo a morir. La vida para esos que eligen ese camino, se circunscribe a las luchas cotidianas sin estridencias.  No se preguntan, solo aceptan el designio impuesto por su historia y por su tiempo. Y viven sin hacer daño, sin hacerse grandes preguntas, se conforman, sencillamente, con estar vivos y existir.  Otros, nacen y desde que balbucean se preguntan ¿Por qué? ¿Por qué?  Esos, esas, son los hombres y mujeres que construyen verdaderamente la historia. Los que han decidido, deciden y decidirán, desde el fondo de sus corazones, cuestionar el hermoso regalo recibido. 

Ellos, ellas, los que cuestionan, los inconformes, son los seres peligrosos que se negaron a caminar el camino trazado, y a defender lo que otros dijeron que defendieran.  Son los que pusieron su mentes y sus corazones en el centro mismo de la vida para conocerla, descifrarla, cuestionarla y transformarla.  Los Griegos y sus grandes pensadores, transformaron todo. Decidieron acabar con el politeísmo prehistórico, para lo cual privilegiaron la esencia humana. Reivindicaron al cuerpo humano, convirtiéndolo en sus dioses.  Después negaron la barbarie y crearon la democracia, imperfecta, es cierto, pero mejor que lo existente.  Se dieron cuenta que la vida era algo más que pelear, guerrear y reproducirse, y por eso decidieron pensar, convirtiéndose en los padres del pensamiento político, filosófico y humano de occidente.  Paralelamente estaba China.  Por la inmensidad de su territorio y el número inconmensurable de habitantes, los chinos fueron inventores, exploradores, gobernantes, explotadores y pensadores.  Confucio nos legó un amplio manojo de profundo pensamiento político y humano, que a decir de muchos, entre ellos Octavio Paz, Sócrates copió los diálogos entre el gran filósofo y su discípulo Mencio  y lo denominó la "Mayéutica".

Occidente, a través de los siglos parieron muchos seres especiales que transformaron al mundo.  Hombres y mujeres que lucharon para no sucumbir a las fuerzas que los sometían.  Miguel Ángel y Leonardo Da Vinci hicieron de sus pinturas un canto al humanismo que se avecinaba.  Locke, Hobbes, Rousseau, Montesquieu, solo para mencionar algunos de los que crearon los fundamentos del liberalismo. Después llegaron los contestarios, como Marx y Engels, los idealistas, como Hegel.  En fin, llegaron pensaron y propusieron sus nuevas visiones de cómo debía ser el mundo.

Las mujeres estuvimos presentes, pero quedamos fuera de la narración.  Sólo ahora se conocen algunos de sus nombres. Dicen que en la escuela de Pitágoras hubo una gran mujer cuyas ideas eran tan novedosas y contestarias que no pudieron darle el crédito merecido.  Ella era la olvidada Aspasia de Mileto.  En el oscuro mundo medieval, donde la ciencia era pecado, Hildearda de Bingen se atrevió a escribir de botánica y medicina.  Sus libros fueron olvidados y rescatados por algunos hombres que le robaron sus ideas.  Pero así podemos citar a otras mujeres como Flora Tristán, una de las grandes líderes de los movimientos sociales del siglo XIX;  o Rosa Lusemburgo cuyos planteamientos tienen la misma brillantez de los intelectuales masculinos del siglo XIX.

Y volvemos al punto. ¿Qué es la vida? ¿La mera existencia o la trascendencia? Me pregunto otra vez ¿Para qué la vida? ¿Para oprimir, someter, explotar injustamente a los otros a fin de poder sobresalir y "triunfar"? ¿Qué es la vida? Dejar pasar los días  y los años,  bordeando el camino y esquivando obstáculos para no enfrentarlos? ¿Qué es la vida? ¿Asumir los días con entusiasmo, alegría y criticidad, para bajarse a levantar las piedras que entorpecen y atropellan, y así facilitar el paso a los que te siguen?  ¿Qué es la vida entonces? ¿Permitir que otros decidan por ti, que otros digan lo que está bien o está mal? ¿Qué es la vida? ¿Dejar pasar las injusticias a todas luces violatorias de la regla mínima de la humanidad? ¿Qué es la vida? ¿Permitir que los farsantes, los negadores de la condición humana, las lacras sociales, los parásitos putrefactos, los arribistas, los oportunistas, los ladrones, los violadores de la ley y los asesinos sean los que dirijan el mundo sólo para beneficiarse junto a sus muy cercanos colaboradores?  Si esa es la vida no la quiero. 

La vida es la suma de los días, la suma de las ilusiones, la suma de las alegrías, la suma máxima de amor por la humanidad.  No es color de rosas. No es solo luz, es también oscuridad, tristeza y desilusión.  Pero es decisión nuestra cambiar nuestras existencias,  la de los que nos rodean y sobre todo, no aceptar como válido, sin cuestionar nada, la herencia de nuestros antepasados. 

mu-kiensang@hotmail.com

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@MuKienAdriana

Carta a Juan Pablo Duarte


Carta a Juan Pablo

 

Por: Mu-Kien Adriana Sang

 


Pensé cantar mi desventura impía y airado el numen se negó a mi intento; pensé cantar y en la garganta opreso el canto se trocó en lamento.

Pugné otra vez y a mi tenaz empeño rompiese el plectro y reventó la lira; por eso horrible cual letal ensueño en canto sordo el corazón delira.

Sordo y helado cual la tumba yerta en do reposas, adorado amigo, y el cual consagro a tuya que otra prenda no quedó conmigo.

Soi templario, me decías un día, Jacinto un tiempo de la Patria Amada Y en sacro fuego el corazón se ardía...

Tomás entonces con placer te oyó, y el alto honor de ser primera ofrenda, Como un templario merecer juró En la sagrada nacional contienda.

Tomás, de heroica agnegación modelo, De patriotismo y de valor dechado, Tomás, el timbre de mi patrio suelo, Honor y gloria de mi Pueblo amado.

¿Do está el amigo de mi tierna infancia, el compañero por demás valiente?¡Y nadie, nadie...responde al eco de mi voz doliente!

Juan Pablo Duarte, al saber del fusilamiento de Tomás de la Concha


Querido Juan Pablo:  Hoy se cumplen 200 años de tu nacimiento.  No imaginaste cuando abriste los ojos al mundo estábamos en el limbo jurídico de ser una colonia española nominal, pues el imperio español estaba sometido a demasiadas presiones en el resto del continente.  Éramos españoles abandonados por una potencia que iniciaba su decadencia frente a las rivales de Europa.  Esta pequeña isla del Caribe vivía sus particulares dramas: en el oeste había nacido una nueva república, la primera república negra, Haití.  Estaba sumergida en sus luchas internas, y veía la débil parte este como una solución factible ante su demanda de tierra para los esclavos y para evitar un posible nuevo intento francés de detener el desarrollo de su colonia.

Naciste en un hogar acomodado que te permitió conocer fronteras más allá de este cálido  mar Caribe que condiciona y limita nuestras perspectivas. Te nutriste del liberalismo romántico y revolucionario de la época,  e hiciste de las palabras "Patria", "Nación" y "Soberanía" tu himno de guerra y tu inspiración para guiar tus días de lucha y sacrificios.  Cuando te convertiste en un joven adolescente, ya se había producido la ocupación haitiana de 1822, decidiste, en 1838, iniciar el proyecto nacional. Entregaste lo que tenías, lo diste todo por tus sueños.  Tuviste que partir huyendo de las autoridades haitianas que veían en ti un grave peligro. Regresaste en 1844, cuando ya se había proclamado la República Dominicana, y te diste cuenta enseguida, que el sector conservador dominaba el escenario político de la débil y recién formada República Dominicana.  Te rebelaste y te levantaste en contra de la Junta Central Gubernativa.  Elaboraste una revolucionaria propuesta constitucional para la república que soñaste.  Pero el poder conservador, Santana y sus séquitos, te atraparon y te mandaron de nuevo al destierro.  Te fuiste a Venezuela y allí tuviste una vida anodina, triste y precaria. Moriste lejos de la patria que amaste y ayudaste a construir.  No lo sabes. no puedes saberlo, pero a ti y a Ulises Francisco Espaillat los he denominado como nuestros Quijotes humanos, los hombres del siglo XIX que participaron en política por el amor a la humanidad, pero sobre todo  con la convicción de que la ética debía ser el norte de la acción política.

No sé cuántas veces he tenido que hablar acerca de tu vida y tu obra.  Desde hace más de 40 años estoy en las aulas dando clases de Historia Dominicana. Y desde ese espacio, he visto pasar a cientos de jóvenes, hoy muchos adultos mayores, a quienes he intentado  recrearles tu vida, tu ejemplo de compromiso con la historia y con la vida, pero sobre todo, los principios éticos que te acompañaron hasta tu último aliento.  Y a pesar repetir y repetirme por tantos años, no me he cansado de hacerlo.  Han variado las caras, pero la juventud sigue sentada ahí en esos incómodos asientos.  Llegan  en búsqueda de ideas y conocimientos.  Pero a ellos no les interesa ni tu vida ni la historia. En todo este tiempo me ha dolido mucho la dureza de las palabras de algunos jóvenes osados, atrevidos, más bien. A veces, después de haber expresado mis ideas, les pido sus opiniones sobre tu vida, tu obra y tus ideas. Las respuestas siempre me sorprenden. Y cuando te juzgan son muy crueles.  ¿Sabes que algunos de ellos te han denominado como el "personaje más pendejo de la historia"?  Les he preguntado por qué, y me han respondido: "Profe, por ese tigre no hizo ná. Solo dio ideas, pero no se fajó." Intentando variar la percepción, busco palabras desde el fondo de mi corazón. Utilizo todos mis recursos pedagógicos y discursivos tratando de persuadirlos.  El tiempo no ha cerrado la herida abierta en mi corazón, que se lacera cada vez que te juzgan tan cruelmente.

Por esta razón, apoyo con fervor y entusiasmo, la iniciativa del Estado de que este año 2013 en el que se cumplen 200 años de tu nacimiento sea dedicado a dar a conocer a las nuevas generaciones quién fue realmente Juan Pablo Duarte, el soñador de la patria y el hacedor de la república y la nación.  En todas partes, norte, sur, este y oeste del país y de algunos lugares de ultramar, se harán actividades para rescatar tu memoria.  ¡Qué bueno!

Solo espero que no sirva de excusas para que algunos políticos usen y abusen de tu nombre en su propio beneficio, o para querer situarse al nivel de tu estatura moral.  ¡Que no se utilice en vano tu nombre, ni te hagan decir lo que no has dicho! 

Te agradezco lo que hiciste, como dominicana nacida en esta tierra y que como caribeña tiene lazos lejanos con otras  tierras. Te agradezco mucho por tu ejemplo de vida, porque has sido, eres y serás siempre una inspiración para que los jóvenes asuman con entusiasmo, compromiso y valentía los retos de su tiempo; y por supuesto, para los adultos, los hombres y mujeres de mediana edad, que todavía tenemos sueños e ilusiones por los cuales luchar.  Seres como tú, humanos y finitos, nunca dioses ni santos, son los que han permitido que la historia se transforme. Gracias Juan Pablo!.

 

mu-kiensang@hotmail.com

mu-kiensang@pucmm.edu.do

@MuKienAdriana

 

viernes, 29 de marzo de 2013

La utopía del thymos


 

La utopía del Thymos 



 Cuando alguien asume un cargo público, debe considerarse a sí mismo como propiedad pública. Tomás Jefferson

El enemigo más temible de la democracia es la demagogia. Alfred Croiset

El político debe tener: amor apasionado por su causa; ética de su
responsabilidad; mesura en sus actuaciones. Max Weber


 

Después de una larguísima campaña electoral se impone preguntarle al nuevo dueño de la situación si el Thymos será su guía para la acción gubernamental. Muchos de ustedes se preguntarán y ¿Qué es el thymos? ¿De dónde viene esa palabra?

 

El TIMO es una gládula, que según el Dr. John Diamond tiene funciones muy   importantes en el organismo.  Señala que  en los primeros años del vida, la glándula produce una especie de linfocitos especiales, los glóbulos T, vitalmente importantes para la vigilancia inmunológica; es decir, la discriminación entre el ser propio y lo demás, o entre lo "bueno" y lo "malo". Señala  el científico que la glándula timo influye  asimismo sobre el proceso de crecimiento. Pero sobre todo, la  glándula en cuestión controla y regula el flujo de energía a través del sistema de energía del organismo, poniendo inmediatamente en marcha muchas medidas correctivas  para contrarrestar los desequilibrios tan pronto se presenten. Su objetivo final es alcanzar el equilibrio y la armonía de la energía corporal. Así pues, se sabe desde hace miles de años que la glándula timo constituye la sede o asiento de la energía vital.  Afirman que una glándula timo sana y activa contribuye a una salud vibrante y positiva.

 

Los científicos que han estudiado el tema concluyen que para ellos ha resultado extrañamente irónico y paradójico que ellos, los  médicos, hayan podido encontrar una clave para comprender el funcionamiento de la "misteriosa" glándula timo precisamente en el significado de la palabra.  Proviene del término griego thymos que era considerada una de las palabras más significativas, complejas  y difíciles del griego antiguo. Según Julian Jaynes, uno de los estudiosos de la etimología y ontología del thymos,  fue, junto con otros seis términos traducidos habitualmente como mente, espíritu o alma, el ingrediente clave en la evolución de la conciencia.
 


Los primeros que hicieron uso de la palabra fueron los filósofos griegos.  El primero que habló de ello fue Sócrates.  Después Platón la utilizó asimilándola al "ánimo" y al "coraje", dándole a la palabra un significado espiritual. Por su parte, Aristóteles le imprimió a esa fuerza un sentido ético. Al revisar estas conclusiones de los grandes filósofos, es posible que los griegos hayan conocido las funciones de la glándula timo y la aplicaron a la acción al espíritu transformador que implica en la política y al ejercicio del poder.


 
En la Ilíada, dice Jaynes, los dioses decían a los seres humanos qué debían hacer y cómo debían sentirse. Posteriormente, la palabra thymos pasó a tener un significado más activo. En esta fase el thymos fue interpretado como el lugar donde se depositaba la fuerza o vigor.  Los griegos decían que había un diálogo permanente entre el hombre y el thymos.  A través de esa relación dialéctica, le dotaba de fuerzas para guerrear y le instaba al amor y a la victoria. En la Ilíada, Aquiles dice: "Despertándose como humo en los pechos de los hombre, incluso cuando Agamenón me provocaba; pero olvidémonos del pasado, y aplaquemos al thymos en nuestros pechos."

 

En resumen, después de este breve recuento, podemos concluir que el thymos es la sede de la energía vital. Los estudiosos de la timología señalan que en la actualidad estamos viviendo su tercera Edad de Oro, pero aún así sigue manteniendo el principio básico. El Thymos se refiere al alma y sus motivaciones para la acción. Así, hoy en el siglo XXI, todavía la humanidad necesita darle valor a las cosas, pero también a sí mismo, y sobre todo, a los demás. Y al hacerlo valoraría, en su justa dimensión, a las acciones humanas y a todas las cosas de su entorno.


Uno de los que retomó el concepto del Thymos fue Francis Fukuyama en su polémico libro El fin de la Historia y el último hombre.  El autor de la obra, que generó un verdadero foro de discusión a nivel mundial sobre el curso de la historia y hacia dónde se dirigía la sociedad, señala que  
"Thymos es algo así como un innato sentido humano de la justicia; creen que tienen un cierto valor, y cuando otras personas actúan como si fuesen vale menos--cuando lo hacen no reconocen su valía en su valor correcto--estén enojados. La relación íntima entre la autoevaluación y la ira puede verse en la palabra inglesa sinónima de ira, "indignación". "La dignidad" se refiere al sentido de la persona de autoestima; "dignation" surge cuando algo ocurre ofender a ese sentimiento de pena."
 
El Thymos, después de este recorrido, constituye algo así como un innato sentido humano de la justicia, y como es la sede sicológica de todas las virtudes nobles como altruismo, idealismo, moralidad, sacrificio, coraje y honorabilidad, debería guiar la acción humana, en especial de los que detentan el poder.


 
¿Qué significado podría tener el Thymos en la sociedad de hoy? Mucho.  En esta sociedad en que la solidaridad, la ética, la tolerancia y el amor son condiciones ausentes, hacer uso del thymos, es decir de ese sentido noble de las virtudes y la justicia, es un imperativo categórico.

 

Tal vez esta teorización escrita en apenas novecientas palabras no sean más que un ejercicio intelectual vano.  Yo creo que la ciudadanía debe exigir a los nuevos dueños de la situación que el thymos, es decir, la ética y la justicia no sean utopías ni sueños, sino realidades.  Es la única forma de evitar el embrujo que provoca el poder, el mismo que los griegos llamaron la megalotimia.  Que Dios nos ampare. Amén.

 

mu-kiensang@hotmail.com

 

PUBLICADO EN AREITO, PERIODICO HOY EL 23 DE JUNIO 2013