jueves, 24 de septiembre de 2015

Descubriendo el Caribe insular no hispánico. Las variantes del pensamiento en el caribe francés


TEMAS SOBRE HAITI, REPUBLICA DOMINICANA Y EL CARIBE

 

Descubriendo el Caribe insular no hispánico. Las variantes del pensamiento en el caribe francés

 

Por: Mu-Kien Adriana Sang

 



@MuKienAdriana

 

Con la unidad aportada por la lengua y por una misma modalidad y por una misma modalidad de colonización, Haití y las Antillas Francesas muestran también importantes desemejanzas condicionadas por su historia… Este hecho dará lugar a características culturales bien definidas que tendrán incidencia, entre otras manifestaciones culturales, en la producción literaria de estas dos partes del Caribe francófono. De todos modos, y como efecto del sistema colonial, de la esclavitud y, en términos generales, de la composición de las sociedades, hay un hilo conductor del pensamiento y de la creación literaria que es una búsqueda permanente de identidad, búsqueda que incluye problemas comunes como el de su realidad lingüística…..[1] Rosalía Cortés.

 

Mientras leía y escribía sobre el pensamiento del Gran Glissant, me asaltaron muchas dudas. Recordemos que se establecieron diferencias profundas en la concepción de la identidad y del devenir de dos grandes del pensamiento y la literatura de Martinica: Glissant y Aimé Cesaire. Mientras el primero abogaba por la "otredad" como concepto general para identificar el producto nacido de ese asalto a la vida y la imposición a la esclavitud del que fueron objeto los esclavos africanos; el otro se convirtió en el defensor de la negritud, convirtiéndola en su principal bandera de lucha. 

 

Me asaltó la duda, repito, y me pregunté ¿Habrán otras diferencias en el Caribe francófono?  La respuesta parece que sí.  A veces tendemos a hacer generalizaciones absurdas, que impiden un conocimiento profundo de este Caribe tan nuestro y tan diverso.

 

Localicé varios trabajos. Uno de los más interesantes fue el de la profesora Rosalía Cortés  titulado “Identidad y literatura en el Caribe francófono”[2].  La autora parte de que a pesar de que Haití, Martinica y Guadalupe, y Guyana del Caribe continental, aunque fueron colonizadas por Francia, cada una, por sus propias particularidades históricas, tienen sus notables diferencias que se reflejan en sus identidades.

 

Haití, la primera nación negra que se independizó, había sido la colonia más rica y productiva para los franceses, representando un tercio de su demanda de azúcar en la metrópoli.  Con un modelo de plantaciones, esta “productividad” tuvo sus consecuencias en el plano social. La estructura vertical y las vejaciones a la que eran sometidos los esclavos trajo como consecuencia la Revolución Haitiana, una larga y sangrienta lucha que se inició a finales del siglo XVIII y culminó con su independencia el 1º de enero de 1804.

 

En el caso de Martinica y Guadalupe, dice la profesora, aunque estas dos pequeñas islas fueron visitadas por Colón, su ocupación por parte de los franceses se produjo en el siglo XII. La historia de Martinica tiene todavía mayores especificidades, pues durante los períodos comprendidos entre  1774 a 1802 y 1809 y 1814 fue ocupada por los ingleses.  En el caso de Guadalupe, a diferencia de las otras ocupaciones francesas, en 1794 fue decretada la abolición de la esclavitud.

 

Así, mientras en Guadalupe y Martinica se fortalecían los lazos coloniales con Francia, Haití, sin embargo, corta sus lazos con la Metrópoli, teniendo que pagar nada más y nada menos que la increíble suma de 25 millones de francos, un pago que la nueva nación hizo efectivo en 1838:

 

Este hecho dará lugar a características culturales bien definidas que tendrán incidencia, entre otras manifestaciones culturales, en la producción literaria de estas dos partes del Caribe francófono.  De todos modos, y como efecto del sistema colonial, de la esclavitud y, en términos generales, de la composición de las sociedades, hay un hilo conductor del pensamiento y de la creación literaria que es una búsqueda permanente de identidad, búsqueda que incluye problemas comunes como el rol de su realidad lingüística.[3]

 

Un elemento adicional que marcó la identidad haitiana, sigue diciendo la profesora, fue la ocupación norteamericana (1915 a 1934). Este hecho removió las fibras de los haitianos hasta lo más profundo.  Como decía Jean Price Mars:

 

La ocupación nos llevó a efectuar una revisión de nuestros valores negros en general, a considerar que no son otra cosa que la esencia y la substancia del hombre diferente y semejante a sí mismo… A encontrarnos a nosotros mismos por introspección y a los otros por prospección….[4]

 

En el resto del Caribe francés insular, léase Martinica y Guadalupe, la toma de conciencia de su identidad se desarrolló en los años 30 del siglo XX.   En efecto, un grupo de jóvenes llegó hasta París y allí se encontraron con africanos colonizados por Francia, pero que provenían de África.  Este encuentro hizo que se fortalecieran los lazos, las angustias, los dilemas, las inseguridades y las incertidumbres de SER pero no pertenecer, pues siendo franceses, en la realidad no lo eran. Se destaca, como ya hemos visto Aimé Césaire, de Martinicañ y el senegalés Leópold Senghor.  En palabras de la profesora:

 

Es decir, el mismo fenómeno de reacción tuvo lugar en estos dos ámbitos del Caribe francófono en períodos diferentes, como respuesta a su momento político. Y solo a partir de entonces puede hablarse en cada región de una literatura propia, con temas propios, con modalidades estilísticas correspondientes a la búsqueda que se estaba operando…

Es indispensable detenernos en un aspecto de importancia primordial, base del desarrollo cultural, afectivo, social y aún político del ser humano, en este caso del ser haitiano y del ser antillano, y se trata de la realidad lingüística: el Caribe constituye un mundo plurilingüe en el que varias lenguas europeas son el medio oficial de comunicación. Pero es, además, un espacio creolófono, un espacio en que la lengua materna de una gran cantidad de habitantes es hoy y ha sido por casi cuatro siglos una de las lenguas criollas: lenguas de origen colonial, conformadas en una situación de esclavitud; lenguas mixtas con sintaxis de lenguas africanas y léxico de la correspondiente lengua europea de dominación; lenguas en las que se ha transmitido la extraordinaria riqueza de la criollidad, las tradiciones seculares y la oralitura, todo ese acerbo de producción artística: cuentos, proverbios, adivinanzas, canciones que portan el saber popular…[5]

 

Sí, porque en el caribe francés, el créole se ha convertido en la lengua identitaria, en la lengua criolla, en la lengua que expresa el sentir, el dolor, la alegría y las penas. Una lengua propia que no podían entender los amos, los dueños de la tierra,  Era, es, una expresión de liberación.  No cabe duda.  ¡Qué interesante! Nos vemos en la próxima.






 

 

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