lunes, 15 de septiembre de 2014

Carmen Amaralis Vega, la poeta/cientifica


TEMAS SOBRE HAITI, REPUBLICA DOMINICANA Y EL CARIBE

El Caribe y su poesía: Carmen Amaralis Vega Olivencia. La científica, la poetisa y la escritora.

Por: Mu-Kien Adriana Sang

sangbenmukien@gmail.com


@MuKienAdriana

Te observo a distancia y sonrío,
con la sonrisa del que siente
en sus venas la esperanza.

Abejita laboriosa sin paga,
sin esperar miel de mis manos.
Sigues labrándome la vida,
cuidando mi jardín,
arrancando mis abrojos,
saciando la sed de mis silencios.

Eres fuente de paz,
sabiduría.

Controlas el oleaje febril de mis deseos,
cuando quiero arrancar de mi pecho las espinas,
cuando grito desesperada para llenar mis vacíos,
cuando el eco retumba en mis entrañas,
Y mis bóvedas de cristales se fragmentan.

Sabes ponerle juicio al desvarío de esta vida a cuestas.

Eres luz diamantina en mis adentros,
manantial fresco que limpia mis heridas,
pájaro que me prestas sus alas
Y se queda en la orilla picoteando mis desganos.

Porque sabes valorar mi locura.
Eres sabio en tus juicios,
Y te amo. Carmen Amaralis Vega

 

 

Como señalaba en un artículo anterior, en marzo de este año, fui invitada a la Feria Internacional del libro de Mayagüez para ofrecer una conferencia sobre el positivismo.  La invitación fue cursada a través de la Academia Dominicana. La responsable de la organización del importante evento para esa ciudad puertorriqueña era, y es todavía, la Doctora Carmen Amaralis Vega Olivencia.

 

La conocí en el acto inaugural.  Cuando vi a esta mujer altísima, rubia, corpulenta,  risueña y vestida con ropa de gala. Me sorprendió su simpatía, pero no imaginé primero que era doctora en Química, investigadora y docente de Química en el Recinto Universitario de Mayagüez de la Universidad de Puerto Rico.  La sorpresa fue mayor cuando supe que también era poeta. Como la retrata una biografía suya que encontré en internet escrita por el Dr. Luis Prieto Vásquez:

 

Su poesía entrelaza entre lo científico y lo esencial, con fuertes raíces rítmicas apoyadas en los cantos de la tierra cálida de Puerto Rico, ritmos que han ido evolucionando hacia estructuras abstractas y sugerencias abiertas y que han rotado hacia una poética mucho más honda e intimista en la que la mirada crítica, fuertemente vivencial, alza la voz y los dolores en sus poemas y prosas.

 

Su literatura es mixta y se pelea con las injusticias sociales y a la que duele la soledad y el silencio irreverente, luchando con su vitalidad personal de mujer inteligente, básicamente romántica y tierna, críticamente científica, que siempre ha sabido casar con sus creaciones literarias.[i]

 

Lo interesante es que su labor científica es tan prolífera como su producción literaria.  Escribe no solo a nivel de poesía, sino también de prosas diversas y hasta de cuentos infantiles. Entre sus obras poéticas publicadas por la Editorial Escarcha Azul, Venezuela, encontramos:

 

* Espectros de caricaturas de mi alma (poesía) 1995
* Espejo místico (poesía)  1996
* Comarca de sol y luna (cuentos) 1996
* Ojos tatuados (poesía) 1998
* Añoranza en desconcierto/Espectro de
* Ojos místicos (poesía)  2004
* Vida y magia, entornos y sortilegios   (relatos) 2005
* Incluida en la IV y V Antología Internacional de Sensibilidades (2003- 2004)
* Incluida en La Antología de Oro-(Madrid 2005)
* Incluida en la I Antología La palabra nos une (Chile- 2006)
* Incluida en La Antología de poesía erótica: larghetto ma non tropo-(Venezuela-2006)
* Incluida en la Antología de Narrativa: Humor con extrema-unción- (Venezuela- 2006)
* Participante en numerosos encuentros internacionales de literatura

 

Su poesía y algunos ensayos cortos son eróticos.  ¡Otra sorpresa de Carmen Amaralis!

Desnuda y Viva

Se acabó el pudor. Ha decidido caminar desnuda en la noche, erotizando ensueños. Una fuerza mágica la mueve. Las sombras de las bocas que la besan y las lloviznas que la cubren de alfileres le provocan un delicioso cosquilleo de felicidad oculta. El cabello se le enreda en los brazos que se alargan en delirios.

Entorna los ojos y la media luna aparece cristalina y transparente. Por el sendero surge un suave aroma a sexo voluptuoso, y se derrama el deseo en los cuerpos ajenos y en el propio.

Sigue caminando a paso lento, mientras su cuerpo se rosa con la piel del viento, y el ardor de libertad la cubre con un manto tibio. Está la noche a su favor. En las sombras se escuchan los suspiros de un fantasma enardecido y unos ojos brillantes se asoman al balcón del amado, dispuestos a ser iris en la entrega.

Siempre caminó cubierta de desidias, del portal al umbral, asfixiando lo que el cuerpo le pedía. Ahora ya lo sabe, no dará marcha atrás, seguirá desnuda mientras viva.

A lo lejos un anciano le hace el amor a sus recuerdos y una niña descubre de repente las aureolas de sus senos tiernos.[ii]

¡Quién iba a pensar que esta académica de fuste, capaz de trabajar con reactores químicos, que ofrece conferencias sobre el mundo de la ciencia; es también un ser apasionado y  vibrante con sensibilidad extrema.  Pero lo más sorprendente es que esta realizada mujer de la mediana edad, que no necesita más peldaños para subir, desnude su alma en toda la plenitud para hacer salir de su corazón los más pequeños, grandes, sencillos y complejos sentimientos.

Recientemente estuvo en nuestro país participando en la Feria del Libro.  Aproveché su visita para que realizáramos una actividad juntas en el  Centro de  Estudios Caribeños que dirijo.  Fue una noche mágica. Hicimos el diálogo divino entre arte y ciencia.  Su experiencia la marcó tanto, que escribió una hermosa crónica y con este fragmento finalizo esta entrega:

 

Crónica de un viaje al mundo de los Libros en Republica Dominicana (FIL 2014 Santo Domingo)

Es increíble como dos Islas tan vecinas puedan ser tan diferentes en actitudes y maneras de expresar sus alegrías y sus penas. De Mayagüez, Puerto Rico llegué a Santo Domingo cargando dos maletas, una con la ropa para una semana y otra con libros, muchos libros….

Santo Domingo es una gran capital caribeña, con gentes muy amables, serviciales, alegres, bellos. Donde quiera que miraba veía ojitos color miel. Una invasión de niños por todas partes me hacía detenerme y fotografiar caritas con ojos muy curiosos. Tocaban los libros en los más de doscientos stand de editoriales y libreros. Compraban pasatiempos, libros de colorear, historias del Principito, pero sobre todo, preguntaban, querían saber de los autores. Me sentí importante al notar las caritas de admiración cuando les decían que yo era una escritora invitada del extranjero.

Mi primera participación fue  dictar una conferencia sobre Poesía y Ciencia en La Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra. La directora del Centro Avanzado de Estudios Caribeños, Dra. Mu Kien Sang, convocó a los miembros de su facultad, y decididamente esta elegante señora tiene un gran poder de convocatoria. Al hermoso patio interior del edificio general de dicho centro llegaron profesores de variados campos del saber: filósofos, antropólogos, químicos, físicos, matemáticos, poetas, por mencionar algunos. Uno por uno fueron presentándose. Y sentí una alegría muy grande en mi corazón. Supe inmediatamente que compartir con ellos mis inquietudes como científica y poeta sería una experiencia fecunda y enriquecedora, profunda y sublime a la vez. Y así fue. El conversatorio después de la presentación con imágenes del universo, fractales y colores fue excelente. Aprendí mucho de ellos. Esa noche culminó con una exquisita cena en un elegantísimo restaurante de comida libanesa. Una maravilla de sabores y olores dieron clausura a una noche esplendorosa en compañía inolvidable.

Lo próximo en mi agenda era participar de una mesa redonda con otros siete poetas del Caribe: Martinica, Haití, Santo Domingo y Puerto Rico. Cada uno tuvo la oportunidad de leer varios de sus poemas y prosas líricas, pero lo que puso una nota de magia y sentimiento fue una poesía coreada entre dos haitianos simbolizando la separación por el mar del africano desgarrado de sus tierras y traído como esclavos a estas islas. Un joven con una falda de mar azul se contorsionaba mientras una niña lloraba el desgarro de la esclavitud. Yo, que soy hipersensible, lloré amargamente, aunque no pudiera entender perfectamente el dialecto francés de los artistas, pero si sentir el dolor dibujado en los rostros de los intérpretes….

Pero aún faltaba mi tercera participación. El querido amigo Isael Pérez, director de la Editorial Santuario de Santo Domingo, organizó la presentación de mi más reciente libro de poesías y respuestas: Contrapuntos en Delirios, teniendo a cargo leer el prólogo escrito por la escritora venezolana Mireya Krispin, subdirectora de la Editorial Escarcha Azul de Venezuela, quien publicara este libro que recoge poemas de carácter sensual y sus respectivas respuestas en prosas líricas escritas por Alberto Plaza, escritor de Lima, Perú.   Con sala llena leí varios de los poemas y mi duende leía cada respuesta correspondiente. Terminada la presentación el público adquirió el libro y me pidieron autografiarlo. Este detalle de autografiar libros siempre lo he considerado mágico, porque acerca a tus futuros lectores a las ansiedades de tu alma….

Concluyó la visita con un extraordinario concierto en Honor a la cantante dominicana fallecida recientemente, Sonia Silvestre. Más de una docena de cantantes del País rindieron un homenaje póstumo interpretando sus canciones en un ambiente muy emotivo. Se podía percibir el afecto grandísimo que todos los presentes sentían por esta admirada cantante que supo colocar sus canciones en todo el mundo hispánico.

Ahora regreso a mi hogar un tanto aturdida por tantas emociones y bellezas, tantos afectos de amigos nuevos. Retorno a mi santa rutina compartiendo con ustedes estos sentimientos nuevos que inundaron mi alma por una maravillosa semana en un fabuloso país.

Dejé atrás las huellas de mi alma, y aquí estoy nuevamente para ustedes.

 



[i] Luis Prieto Vásquez, Mujer, científica, http://www.carmenamaralis-vega.com/infor/mujercientpoeta.html
[ii] http://www.carmenamaralis-vega.com/menuprincipal.php

Octavio Paz, El ogro filantropico


ENCUENTROS

Tareas pendientes: OCTAVIO PAZ. El ogro filantrópico,

Por: Mu-Kien Adriana Sang Ben

Los liberales creían que gracias al desarrollo de la libre empresa, florecería la sociedad civil y, simultáneamente, la función del Estado se reduciría a la de simple supervisor de la evolución espontánea de la humanidad.  Los marxistas, con mayor optimismo, pensaban que el siglo de la aparición del socialismo sería también el de la desaparición del Estado. Esperanzas y profecías evaporadas: el Estado del siglo XX se ha revelado como una fuerza más poderosa que la de los antiguos imperios y como un amo más terrible que los viejos tiranos y déspotas. Un amo sin rostro, desalmado y que obra no como un demonio sino como una máquina. Los teólogos y los moralistas habían concebido al mal como una excepción y una transgresión, una mancha en la universalidad y transparencia del ser… Octavio Paz, El Ogro Filantrópico.

Así inicia el famoso ensayo titulado El Ogro Filantrópico,  en agosto de 1978, en el número 21 de la revista Vuelta. Al año siguiente, en 1979, fue publicado como libro, bajo el mismo título,  por la editorial mexicana Joaquín Mortíz. El libro, que llevaba el nombre del ensayo provocador. Contenía además otras reflexiones que tenían como hilo conductor sus preocupaciones sobre el Estado, la sociedad, el ejercicio  y la vida política. La reflexión de Octavio Paz no se redujo a su México natal, sino también que abarcó otros países del hemisferio, incluyendo al llamado socialismo real, que después de décadas de ejercicio, se convirtió en sociedades de capitalismo estatal, negador de sus principios. En El Ogro Filantrópico, la crítica de Octavio Paz es dura, mordaz a los horrores del Estado totalitario, fuese de derecha o de izquierda. De manera valiente, tuvo la fuerza para ser criticó a los regímenes totalitarios de Cuba, la Unión Soviética y Europa del Este.

Afirmaba el pensador mexicano, que en el siglo XX, el Estado se había convertido en una máquina tan efectiva que se reproducía sin cesar; tan fuerte y omnipresente había sido la influencia, que las empresas privadas, por imitación, tendían a convertirse en Estados e imperios tan influyentes y poderosas, que algunas llegaron a crecer tanto que su capital era superior al PBI de muchas pequeñas naciones del mundo.  Afirmaba que la sociedad civil había desaparecido, provocando que "fuera del Estado no hay nada ni nadie.  Sorprendente inversión de valores que habría estremecido a Nietzsche: el Estado es el ser y la excepción, la irregularidad y aún la simple individualidad son formas del mal, es decir, de la nada. El campo de concentración, que reduce al prisionero a un no-ser, es la expresión política de la ontología implícita en las ideocracias totalitarias."

Octavio Paz afirmaba que en América Latina el interés por el Estado era casi insignificante o inexistente, pues la intelectualidad latinoamericana seguía sumida en debates teóricos infructuosos y estériles como el subdesarrollo y la dependencia.  Nuestra situación era diferente, como argumentaban los intelectuales del momento, era cierto, reconfirmaba el pensador mexicano, pero no justificado.  Estábamos viviendo una vorágine intelectual incestuosa. Hacía falta la pregunta: ¿qué pasaba realmente en nuestros países del continente?  Es cierto, afirmaba Paz, que nuestra amada Latinoamérica era la imagen misma de la extrañeza, pues en ella se yuxtaponían "la contrarreforma y el liberalismo, la hacienda y la industria, el analfabeto y el literato cosmopolita, el cacique y el banquero. Pero la extrañeza de nuestras sociedades no debe ser un obstáculo para estudiar al Estado Latinoamericano que es, precisamente, una de nuestras peculiaridades mayores. Por una parte, es el heredero del régimen patrimonial español; por la otra es la palanca de la modernización.  Su realidad es ambigua, contradictoria y, en cierto modo, fascinante."  Pero lo cierto era y es, que perdimos mucho tiempo y energía en discusiones estériles y superadas.

A partir de entonces comenzó a hacer una reflexión sobre México, el caso que mejor conocía, según decía.  Iniciaba esta parte del ensayo afirmando que el Estado creado por la Revolución Mexicana era más fuerte que el existente en el siglo XIX.  Es más, aseguraba, que los revolucionarios  fueron infieles a los postulados liberales que decían defender. Seguía exponiendo, que los defensores del liberalismo abogaban por una sociedad fuerte y un Estado débil. Porfirio Díaz, sin embargo, invirtió los términos, y creó un Estado Fuerte, así pues, el Estado mexicano "recobró el poder que había perdido durante los conflictos y guerras que sucedieron a la independencia". 

Después vino la etapa de la profesionalización de la política.  El PRI se convirtió en la otra cara de la moneda del Estado. Afirmaba que las dos burocracias, vivían en continua ósmosis, y pasaban del Partido al Gobierno y viceversa. Allí, en ese país latinoamericano llamado México, el Estado pertenecía a la doble burocracia: la tecnocracia administrativa y la casta política. "Ahora bien, estas dos burocracias no son autónomas y viven en continua relación -rivalidad, complicidad, alianzas y rupturas- con los otros dos grupos que comparten la dominación del país: el capitalismo privado y las burocracias obreras."

¿Y qué pasaba con los otros partidos? Fue la pregunta que le permitió hablar de las otras agrupaciones políticas. El Partido Comunista Mexicano, fundado en las primeras décadas del siglo XX, incluso antes que el PRI, era, decía, una agrupación pequeña, con nula o casa influencia entre los trabajadores.  Sin embargo, gracias a su control de algunos grupos de estudiantes, y, sobre todo, a su dominación en varios sindicatos de empleados y profesores, se había hecho fuerte en las universidades. Era un partido universitario, una realidad "que habría escandalizado a Marx".  A pesar de que eran intelectuales, estos profesores universitarios no se nutrían del pensamiento crítico de los comunistas europeos, y siguieron siendo los "apologistas del socialismo histórico, a través de todas sus contradictorias metamorfosis, de Stalin a Brejnev."

Los demás partidos tampoco se salvaron del juicio crítico de Octavio Paz. El Partido Demócrata Mexicano tenía su clientela política en los campesinos pobres de la región central. Era un partido auténticamente plebeyo. El PAN, cuya base social era la clase media. Ambos partidos sufrían crisis de identidad: querían olvidar el pasado autoritario:

La situación de los partidos políticos es uno de los signos de la ambigua modernidad de México. Otro signo es la corrupción. Desde la perspectiva de la persistencia del patrimonialismo es más fácil entender este fenómeno…La corrupción de la administración pública mexicana, escándalo de propios y extraños, no es en el fondo sino otra manifestación de la persistencia de esas maneras de pensar y de sentir que ejemplifica el dictamen de los teólogos españoles. Personas de irreprochable conducta privada., espejo de moralidad en su casa y en su barrio, no tienen escrúpulos en disponer de los bienes públicos como si fuesen propios.  Se trata no tanto de una inmoralidad como la de la vigencia inconsciente de otra moral: en el régimen patrimonial son más bien vagas y fluctuantes las fronteras entre la esfera pública y la privada, la familia y el Estado. Si cada uno es el rey de su casa, el reino es como una casa y la nación como una familia.  Si el Estado es el patrimonio del Rey, ¿cómo no va a serlo también de sus parientes, sus amigos y sus servidores y sus favoritos?     

Este ensayo fue escrito hace 36 años, y todavía, con pequeñas adecuaciones modernas, algunos de sus puntos esenciales siguen teniendo vigencia hoy, catorce años después de haberse iniciado el siglo XXI.  Como latinoamericanos y caribeños creo que no debemos sentirnos orgullosos que todavía hoy, el Ogro Filantrópico sigue teniendo terrible vigencia.

 

Octavio Paz, poema y poesia


ENCUENTROS

Tareas pendientes: OCTAVIO PAZ. Poema y poesía

Por: Mu-Kien Adriana Sang Ben

PIEDRA DE SOL (1957)

un sauce de cristal, un chopo de agua,

un alto surtidor que el viento arquea,

un árbol bien plantado mas danzante,

un caminar de río que se curva,

avanza, retrocede, da un rodeo

y llega siempre:

                       un caminar tranquilo

de estrella o primavera sin premura,

agua que con los párpados cerrados

mana toda la noche profecías,

unánime presencia en oleaje,

ola tras ola hasta cubrirlo todo,

verde soberanía sin ocaso

como el deslumbramiento de las alas

cuando se abren en mitad del cielo,

un caminar entre las espesuras

de los días futuros y el aciago

fulgor de la desdicha como un ave

petrificando el bosque con su canto

y las felicidades inminentes

entre las ramas que se desvanecen,

horas de luz que pican ya los pájaros,

presagios que se escapan de la mano… (fragmento)

 

Decía Octavio en El Arco y la Lira, que la poesía es "conocimiento, salvación, poder, abandono."  Más aún, decía con pasión, es una operación capaz de cambiar el mundo, una actividad revolucionaria por naturaleza; porque es un ejercicio espiritual, más aún, "un método de liberación interior", porque sencillamente, la poesía desvela este mundo y es capaz de crear otro:

 

Pan de los elegidos; alimento maldito. Aísla; une. Invitación al viaje; regreso a la tierra natal. Inspiración, respiración, ejercicio muscular. Plegaria al vacío, diálogo con la ausencia: el tedio, la angustia y la desesperación la alimentan. Oración, letanía, epifanía, presencia. Exorcismo, conjuro, magia. sublimación, compensación, condensación del inconsciente. Expresión histórica de razas, naciones, clases. Niega a la historia: en su seno se resuelven todos los conflictos objetivos y el hombre adquiere al fin conciencia de ser algo más que tránsito. (El Arco)

 

Y ahí comienza el poeta-escritor-filósofo a sorprendernos haciendo una diferencia entre poesía y poema que solo él podía construir.  Se pregunta ¿No confundimos arbitrariamente poesía y poema?  Y se responde, haciendo gala de su espléndida cultura, haciendo referencia a los griegos. Afirmaba que Aristóteles que no había nada en común, excepto la métrica, entre Homero y Empédocles; y por esto con justicia se llama "poeta al primero y fisiólogo al segundo", porque, afirmaba Paz, no toda obra construida bajo las leyes del metro contiene poesía. Así como, aseguraba,  hay poesías que no son poemas:

 

"cuando la poesía se da como una condensación de azar o es una cristalización de poderes y circunstancias ajenos a la voluntad creadora del poeta, nos enfrentamos a lo poético.  Cuando…el poeta es el hilo conductor y transformador de la corriente poética, estamos en presencia de algo radicalmente distinto: una oba. Un poema es una obra. La poesía se polariza, se congrega y aísla en un producto humano: cuadro, canción, tragedia. Lo poético es poesía en estado amorfo; el poema es creación, poesía erguida. Solo en el poema la poesía se aísla y revela plenamente. Es lícito preguntar al poema por el ser de la poesía si deja de concebirse a éste como una forma capaz de llenarse con cualquier contenido. El poema no es una forma literaria sino el lugar de encuentro entre la poesía y el hombre. Poema es un organismo verbal que contiene, suscita o emite poesía. Forma y substancia son lo mismo."

 

¡Qué interesante! ¿Alguno sabía esa diferencia entre poema y poesía? ¿Alguien más lo había pensado?  La poesía, decía, no es la suma de todos los poemas. Por sí misma, seguía escribiendo, cada creación poética es una unidad autosuficiente. La parte es el todo, porque cada poema es único e irrepetible.

 

Octavio Paz fue, sin lugar a dudas, un gran poeta.  Fue capaz de escribir poemas, plenos de poesía, para utilizar su categoría.  Según algunos especialistas, el poema Piedra de Sol, que engalana este Encuentro, es considerado como el mejor poema de la lírica mexicana contemporánea, es uno de sus más emblemáticos porque retrata la historia de su pueblo, su propia historia.  Como afirma Saúl Yurkievich, de la Universidad de París-Sorbona, en su ensayo "Órbita poética de Octavio Paz", el poeta mexicano entra en la historia de forma sucesiva, "la  de aquí y del ahora, en lo transitorio que continuamente se transforma, en la novedad sin fin, en el divorcio de los tiempos":

 

una presencia como un canto súbito,

como el viento cantando en el incendio,

una mirada que sostiene en vilo

al mundo con sus mares y sus montes,

cuerpo de luz filtrado por un ágata,

piernas de luz, vientre de luz, bahías,

roca solar, cuerpo color de nube,

color de día rápido que salta,

la hora centellea y tiene cuerpo,

el mundo ya es visible por tu cuerpo,

es transparente por tu transparencia,

 

voy entre galerías de sonidos,

fluyo entre las presencias resonantes,

voy por las transparencias como un ciego,

un reflejo me borra, nazco en otro,

oh bosque de pilares encantados,

bajo los arcos de la luz penetro

los corredores de un otoño diáfano (Piedra de Sol, fragmento)

 

Los que han estudiado el largo, larguísimo poema Piedra del Sol, afirman que cuenta con 584 endecasílabos; un número que es igual a la revolución sinódica del planeta Venus, que es de 584 días.  Más aún, afirman algunos que este número es más que simbólico, pues los antiguos mexicanos llevaban la cuenta del ciclo venusiano, a partir del 4 Olín, el día Ehécalt, 584 días después se producía la conjunción de Venus y el Sol, fin de un ciclo y comienzo de otro.  Luis Alberto López Soto, en su tesis para obtener el grado de maestría en Literatura Hispanoamericana en la Universidad de Sonora, en diciembre de 2007 decía  que Paz se subsumió en el enfoque dualista, donde "el tiempo individual y colectivo, lo concreto y lo abstracto, se funden; el calendario azteca, en tanto que modelo primario simboliza y alude a un concepto arquetípico del tiempo y la historia en el que lo lineal y cronológico se ha subvertido. La regularidad y la repetición, ideas asociadas inherentemente a un calendario, actúan en el poema como una especie de figuración rítmica secundada y semantizada a lo largo de las estancias."  Lo cierto es que el poema, no solo es bello por la preciosidad de sus palabras, sino que refleja sus preocupaciones y anhelos de forma verdaderamente poética, convirtiendo esa poesía de su alma en un verdadero poema.

 

quiero seguir, ir más allá, y no puedo:
se despeñó el instante en otro y otro,
dormí sueños de piedra que no sueña
y al cabo de los años como piedras
oí cantar mi sangre encarcelada,
con un rumor de luz el mar cantaba,
una a una cedían las murallas,
todas las puertas se desmoronaban
y el sol entraba a saco por mi frente,
despegaba mis párpados cerrados,
desprendía mi ser de su envoltura,
me arrancaba de mí, me separaba
de mi bruto dormir siglos de piedra
y su magia de espejos revivía
un sauce de cristal, un chopo de agua,
 
un alto surtidor que el viento arquea,
un árbol bien plantado mas danzante,
un caminar de río que se curva,
avanza, retrocede, da un rodeo
y llega siempre.
 
¡Qué pena que el espacio se agotó! ¡Tenía tantas cosas más que escribir! Pero el espacio, en este caso es implacable.

 

Gracias Rafael


ENCUENTROS

 

Paréntesis: Gracias Rafael

 


"Es caprichoso el azar"
Fue sin querer...
Es caprichoso el azar.
No te busqué
ni me viniste a buscar.
Tú estabas donde
no tenías que estar;
y yo pasé,
pasé sin querer pasar.
Y me viste y te vi
entre la gente que
iba y venía con
prisa en la tarde que
anunciaba chaparrón.

Tanto tiempo esperándote...

Fue sin querer...
Es caprichoso el azar.
No te busqué
ni me viniste a buscar.
Yo estaba donde
no tenía que estar
y pasaste tú,
como sin querer pasar.
Pero prendió el azar
semáforos carmín,
detuvo el autobús
y el aguacero hasta
que me miraste tú.

Tanto tiempo esperándote...

Fue sin querer...
Es caprichoso el azar.
No te busqué,
ni me viniste a buscar. Joan Manuel Serrat

 

 

Permítanme hacer un paréntesis en este largo viaje sobre la vida y obra de ese gran pensador, Octavio Paz. La ocasión lo amerita. El 2 de septiembre de 1994, hace exactamente 20 años y cuatro días, Rafael Toribio Domínguez y yo asumimos el compromiso de acompañarnos en el trayecto largo, tortuoso, hermoso, dulce, aterrador, triste y alegre de nuestras vidas.  Una mujer y un hombre adultos, con pesados equipajes sobre sus hombros, con tristezas acumuladas, con dolores desgarrados, con infinitas dudas, anhelos, sueños e inquietudes, decidimos entrelazar nuestras manos para caminar juntos.

 

De esa noche mágica de septiembre, en que el intenso calor se esmeraba en entorpecer nuestra felicidad, nos dimos el sí, ante Dios, los amigos más cercanos, y, por supuesto, junto a las dos familias.  La aventura ya tiene 20 años.  Sus hijos se hicieron míos; tan míos como si mi vientre los hubiese traído al mundo. Sus nietos son parte de mis propias entrañas, tanto, que ya no podría vivir sin ellos; sin sus abrazos, sus reclamos y caricias.  Los compañeros de vida, de esos adolescentes de ayer, hombre y mujer de hoy, forman parte de mi universo existencial, con toda la complejidad que nos depara el existir.  Todos ellos se han sumado al inmenso clan de los Sang Ben, y no tienen rasgos orientales porque la genética no se los ha permitido.

 

He descubierto el amor gratuito. Aquel que se da o recibe a cambio de nada. Cuando Rafael Eduardo, mi nieto mayor, mi niño favorito, me abraza y me susurra uno de sus secretos, olvido mi condición de historiadora, maestra o intelectual. Soy sencillamente mujer en la plenitud de su existencia. Y cuando Andrés, mi segundo nieto, la alegría infantil encarnada, me llamó por primera vez "abuela", me sentí desbordada. Estos oídos míos que nunca escucharon a alguien llamarla "mamá" o "mami", cuando escucharon la voz infantil susurrando la hermosa palabra "abuela", sentí que acurrucaban mi alma con la más hermosa de todas las canciones cantada por ángeles celestiales. 

 

El protagonista de todo esto es Rafael Damares. Tan semejante y tan distinto a mí.  Delgado, callado, reflexivo, que mide las palabras, que camina despacio, que observa, que se enoja ante los atropellos cotidianos, poco romántico y aburrido a veces; mientras que yo soy gordita, espontánea hasta desconcertar, explosiva, parlanchina, alegre, amante de la poesía y de reacciones tan primarias que no parezco ni historiadora ni intelectual. Sin embargo, Rafael ha sido, es y será siempre, el complemento exacto de mi existencia. 

 

Cuando hago balance de mi vida, pienso y me confirmo, que he llegado hasta aquí, donde quería llegar, porque he contado con el compañero perfecto de mi travesía. No es fácil vivir con una mujer que no ama, odia más bien, la cocina; que es ama de casas a ratos, aunque disfruta el rol heredado por la sociedad; que cuando escribe se distrae de tal manera que olvida a los demás, entre ellos, por supuesto, al propio Rafael; que cuando vive el secreto encanto de la duda, porque no sabe cómo enfocar un libro, un artículo o una conferencia, se sumerge y ensimisma de tal  manera, que habla sola, se olvida de todo, del tiempo, del descanso y de todos.  Y ahí está Rafael. Leyendo los borradores cuando estoy sometida a la vorágine escritural; ayudándome en la búsqueda de información cuando percibe mi desesperación; discutiendo conmigo algunas de las ideas;  cenando solo cuando mis obligaciones laborales me hacen estar fuera de casa; y cocinando sabroso para que su mujer pueda escribir con paz y tranquilidad.  ¡No puedo pedir más! ¡Sería una injusticia!

 

Estos 20 años de camino transitado, cargando cada uno con su historia, no ha sido un lecho de rosas. Dos historias construidas con otras personas, que de repente se unen y diluyen para forjar un único trayecto, es un proceso difícil que solo el amor profundo hacia el otro, la decisión firme de seguir, y,  el convencimiento que el camino de la vida está lleno de obstáculos a vencer, lo han hecho realidad.  Ya no es un proyecto. La unión de nuestras existencias es más que una verdad como un templo.  Y me siento feliz de sentarme a escribir estas palabras, nacidas desde el fondo de mi alma y mis entrañas, para agradecerle al destino y a Dios, el regalo de tener un compañero de la calidad humana y moral de Rafael.

 

Después de tantos años compartidos, todavía me asombro con su extrema sensibilidad. Lo he visto llorar mirando las imágenes de las secuelas de la guerra en el medio oriente. He presenciado su enojo ante una injusticia social. Lo he visto abatido cuando el país no sigue el curso de la cordura, la tolerancia y la justicia. He sido testigo de que prefiere estar solo antes que doblegarse por no exponer sus ideas.  Esa autenticidad suya me hace amarlo y admirarlo más cada día.

 

¿Qué otro regalo puedo hacerle a este hombre que me ha acompañado durante 7,300 días con sus noches?  Le regalo, a través de este especial Encuentro, no solo mis palabras, sino todo mi corazón y el resto de los días que nos quedan por compartir hasta que la muerte nos separe. Solo así dejaré de estar a su lado.

 

Amada mía,
después de tantos años,
después de tantas noches compartidas,
después de tantos sueños
soñados cada día,
te sigo amando tanto
amada mía.
Tus ojos negros
se clavan como siempre,
tu beso es una llama que aún me quema.
yo sigo siendo el árbol,
y tu, la tierra mía.
te sigo amando tanto
amada mía.
Amada mía,
después de tantas horas de camino
tu sigues siendo playa
yo sigo siendo río.
y como siempre
sigo aspirando el aire que respiras.
me sigo enamorando
en cada amanecer
Amada mía
de risas y de llanto
compañera de tardes amarillas.
luna de medianoche
y sol del mediodia,
serás por siempre campo
y yo semilla.
Amadia mía,
un dia del otoño
se vestirán de blanco mis cabellos.
se quedarán dormidos
tus besos en mis besos,
y buscaré tus manos
para mecerlos.

Amada mía,
después de tantos años
a tu lado
yo sigo siendo brisa,
y tu, montaña y llano.
amada mía
después de tantos mares
navegados,
tu sigues siendo orilla
y yo, gaviota.….. José Luis Perales

Octavio Paz, la cultura japonesa


ENCUENTROS

Tareas pendientes: OCTAVIO PAZ y la cultura Japonesa

Por: Mu-Kien Adriana Sang Ben

Mi pasión por la poesía china y japonesa es anterior a mi primer viaje a Oriente. Comenzó a fines de 1945, en Nueva York. Mi estancia en esa ciudad coincidió con la muerte de Tablada, que desde hacía años se había instalado en Nueva York. Fui a la biblioteca de Nueva York, pedí sus libros y volví a leerlo. El ejemplo de Tablada me llevó a explorar por mi cuenta la literatura japonesa y, después, la china. Mi primer viaje a Oriente me hizo profundizar y ampliar mis lecturas de poesía china y japonesa. Leí muchísimas traducciones de poesía japonesa y china y entre ellas recuerdo siempre con placer a las de Arthur Waley….  Octavio Paz

 

A caballo en el campo,
y de pronto, detente:
¡el ruiseñor!

Este camino
nadie ya lo recorre,
salvo el crepúsculo.

En la colección de los llamados Dossier 1, publicado como dijimos en el año 2004, aparecen dos interesantes ensayos sobre la forma tan casual en que Octavio Paz llegó a la poesía y cultura japonesa.  Al leer estos ensayos percibo, una vez más, la gran fascinación que tenía el escritor sobre toda la cultura y filosofía oriental, con predilección clara sobre la china.

Cuenta Octavio Paz en el ensayo "La Tradición del Haikú" que sus primeros pasos por la cultura japonesa se produjeron en 1955, cuando un amigo japonés. Eikichi Hayashiya, le propuso, a pesar de su ignorancia del idioma, iniciar la traducción de Oku no Hosomichi. El libro fue publicado al año siguiente por la Universidad Nacional de México. Su recepción, confiesa el pensador, fue más que fría, inexistente; pero no fue lo suficiente fuerte como para desmotivarlo, pues prosiguió en su firme decisión de profundizar en la poesía, la cultura y el pensamiento del lejano Japón.

Trece años más tarde, en 1969, volvieron a publicar la traducción. Explica en el ensayo que la insistencia de ellos no era para que Basho fuera más famoso o contara con más lectores, sino para que occidente, en especial América Latina, ampliara su universo intelectual con la obra de ese gran poeta nipón.  Paz asegura que la poesía de Basho es "un verdadero calmante, aunque la suya sea una calma que no se parece ni al letargo de la droga ni a la modorra de la digestión.  Calma alerta y que nos aligera: Oku no Hosomichi es un diario de viaje que es a sí mismo una lección de desprendimiento. "

En las páginas siguientes del ensayo explicativo sobre su aventura en la traducción de este singular relato de viaje, Paz hace comparaciones con otras traducciones hechas, y establece diferencias con conceptuales con las otras; pues, afirma sin tapujos, que los otros traductores no interpretaron el verdadero sentido de algunas palabras claves en la poesía y el pensamiento de Basho:

 "Nosotros preferimos la vía intermedia y pensamos que la palabra OKU, por ser extraña para el lector de nuestra lengua, podría quizás reflejar un poco la indeterminación del original. Oku quiere decir fondo o interior… el título evoca no solo excursión a los confines del país, por caminos difíciles y poco frecuentados, sino también una peregrinación espiritual…Peregrinación religiosa y viaje a los lugares célebres… la expedición de Basho y de Sora es asimismo un ejercicio poético: cada uno de ellos escribe un diario sembrado de poemas y, en muchos de los lugares que visitan, los poetas locales los reciben y componen con ellos esos poemas colectivos llamados haikai no renga."  

Después de dar las explicaciones conceptuales de la traducción de la obra, pasa entonces a reflexionar sobre la estética japonesa, o, para decirlo de otra manera, "el abanico de visiones y estilos que nos ofrece esa tradición artística y poética... no ha cesado de intrigarnos y seducirnos."  Se preguntaba con insistencia ¿Por qué la fascinación occidental hacia el lejano oriente como China y Japón? el poeta, ensayista y escritor se responde: "Creo que lo que todos buscamos en ellas es otro estilo de vida, otra visión del mundo y, también, del trasmundo."

Y aquí entonces se inicia un viaje al interior de oriente, el mundo lejano que atrae con fruición al occidente.  Octavio Paz asegura que la India, por ejemplo, no nos enseña a pensar, sino a sentir, pues reivindica una y otra vez  a las sensaciones. Mientras que Japón ha sido una escuela de doctrinas, filosofías de vida y de sensibilidad, conciencia de la fragilidad y precariedad de la existencia humana; que no es realmente imperfecta, sino inacabada. Los japoneses, afirma Paz, tienen conciencia de que penden de un abismo y de otro. Por esta razón, asegura, la pintura japonesa y en general todo el arte japonés, "en sus momentos más tensos y transparentes nos revela esos instantes…de equilibrio entre la vida y la muerte. Vivacidad: mortalidad".

Y al seguir leyendo las páginas del ensayo, me quedé más admirada de la gran erudición de este hombre fuera de tiempo.  Considerándose un aprendiz de la cultura japonesa, decidió buscar, leer, aprender y sacar sus propias conclusiones, legándonos, a nosotros, los tristes mortales de este mundo, su gran cultura y capacidad de análisis. Y termina su ensayo con una prosa poética e inspiradora:

El poeta Mukai Kyorai.. uno de los discípulos, explica mejor que yo el significado de la transparencia verbal de Basho. Un día Kyorai le mostró este jaikú a su maestro:

Cima de la peña:

allí también hay otro

huésped de la luna

¿En qué pensaba cuando lo escribió? Le preguntó Basho. Contestó Kyorai: Una noche, mientras caminaba en la colina bajo la luna de verano, tratando de componer un poema, descubrí en lo alto de una roca a otro poeta, probablemente también pensando en un poema. Basho movió la cabeza: Hubiera sido mucho más interesante si las líneas: "allí también hay otro/ huésped de la luna" se refiriesen no a otro sino a usted mismo. El tema de ese poema debería ser usted, lector."

 

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