jueves, 28 de marzo de 2013

Señora Primavera


 

Saludos, señora primavera

 


Doña Primavera
viste que es primor,
viste en limonero
y en naranjo en flor.

Lleva por sandalias
unas anchas hojas,
y por caravanas
unas fucsias rojas.

Salid a encontrarla
por esos caminos.
¡Va loca de soles
y loca de trinos!

Doña Primavera
de aliento fecundo,
se ríe de todas
las penas del mundo...

No cree al que le hable
de las vidas ruines.
¿Cómo va a toparlas
entre los jazmines?

¿Cómo va a encontralas
junto de las fuentes
de espejos dorados
y cantos ardientes?

De la tierra enferma
en las pardas grietas,
enciende rosales
de rojas piruetas.

Pone sus encajes,
prende sus verduras,
en la piedra triste
de las sepulturas...

Doña Primavera
de manos gloriosas,
haz que por la vida
derramemos rosas:

Rosas de alegría,
rosas de perdón,
rosas de cariño,
y de exultación.

 

Gabriela Mistral, Doña Primavera

 

Hola Señora Primavera, al fin llegaste para alegrar nuestras vidas.  Al fin apareciste para vestir de colores los flamboyanes y las amapolas, para teñir de arco iris los sembradíos y los jardines. Viniste a nosotros a alegrar nuestras almas, a recordarnos, que a pesar del dolor, del pesar cotidiano, de los maltratos que recibe cotidianamente la naturaleza por la ambición de algunos y la ignorancia de otros, la primavera siempre llegará después del invierno.

 

Hola señora primavera.  Ayuda con el sonido suave de tu brisa y la belleza de tus colores a pintar la sombría realidad en que vivimos.  Dile sin palabras a los políticos que pretenden llegar al poder que las promesas deben cumplirse, como lo haces tú cada año, Llegas irremediablemente cada marzo para alegrar nuestras vidas y aligerar la carga pesada que a veces tenemos que transportar.

 

Hola señora primavera.  Pregúntale sin palabras a algunos sectores de la sociedad ¿Cuánto es más? ¿Cuánto más dinero necesitan robar para sentirse satisfechos y felices? ¿Cuánto más necesitan ganar los que negociantes que buscan acumular y acumular a toda costa? ¿Cuántas mujeres más necesitan los hombres violentos, los machos, para masacrar? ¿Cuántas drogas más necesitan traficar los empresarios del narcotráfico para sentirse satisfecho? ¿Cuánto es mucho dinero para ellos? ¿Cuánto es mucha vanidad para las mujeres  que reconstruyen permanentemente sus pechos, su vientre, sus caderas y, sus labios? ¿Cuánto es mucho para aquellos que quieren sentirse importante gracias a su  fama de pacotilla, vacía, absurda y ridícula? ¿Cuánto es más para permanecer en el poder? ¿Cuánto es más? ¿Cuánto es más?

 

Hola señora primavera.  Gracias te doy por el paréntesis gratuito de tu belleza sin par. Gracias te doy por tu generosidad sin límites de ofrecer tanto a cambio de nada. Gracias señora primavera por recordarnos que la vida, como las estaciones del año tienen sus ciclos. El invierno frío es bello, pero se compensa con las flores maravillosas que ofreces en tus tres meses de estación.  El verano nos recuerda que la luz del sol es vida, y que el calor físico es parte de la existencia.  El otoño con su implacable designio de dejar las ramas sin hojas, nos recuerda que los fuertes resisten a las tempestades de la vida, y que por mantenerse erguido obtiene la recompensa de renacer.  Así es la vida: transitar, caerse, levantarse y continuar.

 

Gracias señora primavera por el deleite de tus colores. Por recordarnos que la vida está llena de risas y lágrimas. Gracias por hacernos olvidar, aunque sea por un instante, de los egoístas depredadores sociales, algunos vestidos de santos redentores.  Gracias te doy porque nos ofreces la esperanza que cuando tus colores se opaquen, volverán a resurgir.

 



 


Por: Mu-Kien Adriana Sang


Nuestro cuerpo cruje en el silencio
Como el esqueleto en el aniversario de su muerte
Es para llorar que buscamos palabras en el corazón
En el fondo del viento que hincha nuestro pecho
En el milagro del viento lleno de nuestras palabras…
Nadie comprende nuestros signos y gestos de largas raíces
Nadie comprende la paloma encerrada en nuestras palabras
Paloma de nube y de noche
De nube en nube y de noche en noche
Esperamos en la puerta el regreso de un suspiro
Miramos ese hueco en el aire en que se mueven los que aún no han nacido…
Es para llorar que la vida es tan corta
Es para llorar que la vida es tan larga…
Es para llorar que abrimos la mente a los climas de impaciencia
Y que no apagamos el fuego del cerebro
Es para llorar que la muerte es tan rápida
Es para llorar que la muerte es tan lenta

Para llorar (fragmento), Vicente Huidobro,

El gran poeta chileno no se imaginó nunca que su hermoso poema trascendería el tiempo y el espacio. Han pasado 100 años de haber sido escrito y todavía comunica sentimientos que tocan muchas almas.  El poema de Huidobro replantea las grandes preguntas que se ha hecho la humanidad a través de los siglos. Nos damos cuenta que siguen siendo las mismas, quizás porque los problemas humanos siguen siendo también los mismos.  Es posible que las necesidades y ansiedades de los hombres y las mujeres se mantienen intactos a través del tiempo: las luchas por la vida, el amor, la muerte, el dolor, la esperanza y la fatiga.

El hecho de que en pleno siglo XXI, los encuentros de este mes de febrero utilicemos ideas, pensamientos y poemas escritos por los grandes de siglos anteriores, es una evidencia más que la tecnología es y seguirá siendo solo un medio.  Ilusos los que piensan que por el hecho de estar a la vanguardia de la tecnología con sus i (i-pad, i-phone…), serán capaces de crear y trascender. ¿Cómo decir a los jóvenes que la realidad misma es mucho más rica que la virtualidad aunque sea en 3-D? 

 

Entonces volvemos al punto de inicio.  La información que se expande a través de la cibernética y tan solo, y perdonen la reiteración y la cacofonía, informa, no forma. El pensamiento se desarrolla con el trabajo, con la reflexión, con la introspección profunda.

Pienso que la sociedad  de hoy se ha anquilosado a nivel del pensamiento. Si bien hemos ganado mucho en el desarrollo tecnológico, hasta llegar a niveles insospechados, poco a poco hemos aniquilado el alma. José de Saramago decía que las comunicaciones a través del Internet  impedían que el receptor de la misiva pudiese ver las huellas de las lágrimas derramadas. Era su forma de decir que los sentimientos humanos no pueden palparse a través de la electrónica, ni la microfibra, ni del satélite.

Hemos avanzado en la ciencia de la destrucción masiva. Las armas nucleares pueden destruir poblaciones enteras.  Las guerras actuales se hacen a través de botones rojos que disparan a cientos de kilómetros misiles cargados de explosivos para destruir poblaciones enteras.   Soy contraria a todo tipo de violencia. Soy opositora a la guerra. Ahora triunfa el que más dinero posee para comprar armas tecnológicas y poderosamente destructivas.  Las luchas cuerpo a cuerpo de antaño desaparecieron. El enemigo es invisible. Los poderosos destruyen sin codearse con el drama humano que generan sus armas. ¡Qué fácil es así sentirse vencedores!

Escribo estas palabras y no sé exactamente hacia dónde me llevarán. Solo sé que tenemos una sociedad vacía, sin alma y sin sueños.  Constato, aunque he disfrutado y me he beneficiado del milagro de la tecnología,  que la forma ha sustituido al contenido. Que nos han repleto de informaciones,  para aturdirnos y olvidemos los por qué.   La tecnología del siglo XXI nos convierte en meros robots que cargan sus baterías con la ilusión tecnológica. Los sentimientos se apagan, las ilusiones también.

¿Qué va a pasar con este mundo que se ha hecho pequeño porque las distancias se han acortado? Cercanos y lejanos al mismo tiempo.  Estamos cerca de los que están lejos; y lejos muy lejos de los que están cerca.  Podemos ver en tiempo real los acontecimientos bélicos, culturales, políticos y sociales gracias a la magia del satélite.  Mientras miramos lo que ocurre en China, Francia, Indonesia, Rusia o Australia, nos ensimismamos, nos adentramos en nuestras pequeñas fortalezas individuales y nos olvidamos del que está a nuestro lado, del otro cercano.

 ¿Qué va a ocurrir con los jóvenes que se desesperan cuando no tienen el aparato de la última generación? ¿Qué va a pasar con los pobres que viven esa falsa ilusión y quieren llegar también al abismo y a la alienación tecnológica? No lo sé. Todo apunta a que seguiremos abarrotados de información y de algunas basuras cibernéticas y nos olvidaremos del yo profundo y del nosotros. Que triste, que pena. Nos vemos en la próxima.

 
PUBLICADO EN AREITO DEL PERIODICO HOY EL 23 DE MARZO 2012
 

 

 

 

 

 

 

 

Preguntas de vida y muerte


 

Preguntas de vida y muerte

Por: Mu-Kien Adriana Sang

 

¿Puedes dominar tu energía vital para hacerla tan dócil cómo la de un niño?

¿Puedes purificar tu mirada hasta dejarla limpia?

¿Puedes querer al pueblo y gobernar al Estado practicando la no-acción?

¿Puedes permanecer como un ave cuando se abren y se cierran las puertas del cielo?

¿Puedes conocer y comprender todo sin usar la inteligencia?

¿Qué es más valorado el nombre o la persona?

¿Qué es más apreciado la saludo o la riqueza?

Cartas del Tao

 

He abogado siempre por  la racionalidad soñadora, es decir, utilizar la razón para entender el mundo con miras a su transformación.  Tal vez esta frase esté inspirada en el gran intelectual italiano de izquierda, Antonio Gramsci, que abogaba por el pesimismo y la objetividad en el análisis de la realidad y el optimismo de la voluntad para poder transformarla. 

Siguiendo la lógica taoísta, que rompe con los esquemas del pensamiento occidental, voy a plantear una serie de preguntas, que en el fondo son denuncias de la realidad. 

¿Para qué elegimos en Santo Domingo un síndico? ¿Para despachar desde una oficina móvil? ¿Por qué utiliza ese mecanismo? ¿Para no tener que enfrentarse con la ciudadanía que le favoreció con su voto?

¿Para qué sirven los síndicos? ¿Solo para hablar de basura?  ¿para imponer impuestos municipales que se disuelven en la sal y el agua del clientelismo político?

¿Para qué sirve la Liga Municipal Dominicana? ¿Para servir de ente coordinador de los ayuntamientos del país? ¿O es una forma de distribuir el pastel ($) político?

¿Para qué se diseñan, discuten y aprueban leyes si los primeros en no cumplirla fueron los que la aprobaron? ¿Para qué se invierte tiempo y dinero en leyes que sabemos que no se van a cumplir?

¿Para qué sirven las promesas electorales, si es el clientelismo político los que priman? ¿Para qué sirven los programas de Gobierno de los candidatos, si después lo que permanece  es el proyecto de los intereses particulares de unos pocos?

¿Por qué le llaman emergentes a los viejos partidos que son pequeños?  ¿Acaso pequeño y emergente son ahora sinónimos?  ¿Lo saben los miembros de la Real Academia de la Lengua?

¿Por qué se habla de una tercera fuerza, si todos juntos, los pequeños partidos, no alcanzan a la fuerza de un niño de cinco años?

¿Por qué los partidos no se sinceraran y afirman de una vez por todas que el espacio asignado a la mujer en sus organizaciones  será siempre insignificante?

¿Por qué todos hablan de corrupción, se afirma que existe, pero no aplican acciones? ¿Si hay corruptos, acaso es que también hay corruptores?

¿Por qué la gente, la ciudadanía, no puede confiar en los organismos de seguridad? ¿Por qué los supuestos no pueden confiar en los protectores? ¿Será que los protectores se han convertido en los agresores?

¿Por qué la justicia no puede ser justa? ¿Acaso la culpabilidad tiene grado, que se mide cuantitativamente ($)?  

¿Por qué si hay consenso de que sin educación los pueblos no pueden superar sus atrasos ancestrales, no se evidencia en políticas concretas de inversión pública? ¿Por qué si hemos aumentado significativamente la inversión en educación, seguimos siendo los primeros de los últimos? ¿Por qué hay escuelas en condiciones deplorables?

En fin estas son solo algunas de las preguntas vitales que me hago.  Tengo  algunas respuestas. Y me aterra pensar en ellas, porque no son para nada optimistas ni esperanzadoras.

 

PUBLICADO EN AREITO DEL PERIODICO HOY EL 17 DE MARZO 2013

 

 

 

 

El eterno desencuentro. A propósito de la Sociedad Civil y los partidos


 

El eterno descencuentro.

A propósito de la sociedad civil y partidos políticos

 

Al crecer la idea y la realidad de la sociedad civil se deteriora con rapidez un aspecto medular del presidencialismo, la intangibilidad del Presidente de la República (con su cadena forzosa de ritos y sacralizaciones). Mucho se avanza cuando los ciudadanos-en vía de serlo-dejan de esperarlo todo del Presidente, cuya estatua abstracta de dispensador de vienes se erosiona a diario al democratizar el trato cultural de los poderes…

 

¿Qué es la sociedad civil, una parte del Estado, la zona de la autonomía ciudadana o el vocablo sociológico que ante la falta de méritos curriculares del bienamado pueblo, lo desplaza?....

 

Si de algo carecen los partidos es de militantes que complementen la actividad de los cuadros profesionales. A diferencia de los grupúsculos que solo disponen de militantes, a los partidos los caracterizan las muy escasas posibilidades movilizadoras de sus aparatos burocráticos, guardianes de la ideología y monopolizadores de la representación pública… Carlos Monsiváis, Entrada libre. Crónicas de la sociedad que se organiza.

 

Lo esperaba. Ya me extrañaba que hubiese transcurrido el mes de enero y febrero que casi terminara, y todavía no habían comenzado los ataques a la sociedad civil. Ha ocurrido en cada proceso electoral, principalmente desde 1996. Es una película que se repite una y otra vez. Cambian los actores, cambian los colores partidarios, pero siempre repiten las mismas palabras: la sociedad civil quiere entrometerse en los procesos que no le compete.

 

Se supone que la democracia está sustentada en tres pilares. En primer lugar se encuentra el Estado, comprendido por todos sus poderes (Ejecutivo, Legislativo y Judicial). El segundo lugar lo ocupan las organizaciones políticas; y el tercer lugar corresponde a la sociedad civil, o como decía Emmanuel Sieyes, el gran revolucionario de la Revlución Francesa del siglo XVIII, el pueblo llano.  Desde que se desapareció la esclavitud o la servidumbre medieval, el pueblo, la sociedad civil ha demando participar en las grandes decisiones sociales.  

 

El contrapeso es fundamental en la democracia. De no existir, los poderes se harían omnipresentes, o como abogaba Hobbes en el siglo XVII, absolutos, incuestionables, en el cual la sociedad debía estar sometida a la voluntad del soberano.  Gracias a John Locke, Rousseau, y más tarde, por Hegel y Marx, se acuñó el concepto de sociedad civil.  Es decir, y lean bien dirigentes partidarios desconocedores de la historia política occidental,   el término no nació en el siglo XX y mucho menos en el siglo XXI. El concepto nació con la teoría liberal del siglo XIX.

¿Por qué atacan a la sociedad civil? Sencillamente porque los partidos no quieren  a nadie que los observe y les señale las cosas negativas que hacen o dicen. Son incapaces de entender que la sociedad civil, agrupada o no, necesita que sus representantes estén acordes a los cánones establecidos por la legislación vigente, que respeten la democracia y la institucionalidad democrática..

 

¿Por qué el Estado no quiere que la sociedad civil se active, se organice y fortalezca? Porque no le interesa ni le conviene tener contrapeso, porque desea obtener una patente de corso para hacer lo que le parezca sin ser señalados.

 

Durante las elecciones de 1986, 1990 y 1994 hubo participación de sectores de la sociedad civil y de la Iglesia Católica.  Gracias a estas intervenciones no se produjeron mayores enfrentamientos, y las crisis no fueron selladas con sangre y caos.

 

Participación Ciudadana surgió después de la gran crisis política de 1994. Su primera observación electoral fue en 1996. En este proceso, recordemos, la sociedad toda entera se volcó a participar en los comicios para asegurar unas elecciones transparentes.  Durante las negociaciones, la Junta Central Electoral de entonces, tenía sus dudas y cuestionamientos  hacia ese nuevo grupo. Trató de detener con obstáculos su participación electoral. Finalmente llegaron a un acuerdo.  Se realizó la observación al proceso eleccionario y por primera vez se realizó el conteo rápido, cuyos resultados fueron aleccionadoramente acordes con los resultados generales publicados por la JCE.   En el 1998 las primeras elecciones congresionales separadas de las del Ejecutivo, no hubo grandes dificultades. Durante los otros procesos electorales siguientes la situación fue similar, aunque siempre la Junta Central Electoral hacía lo imposible por boicotear la participación activa de la entidad cívica. 

 

Si un partido está en el poder, ataca a la sociedad civil. El de oposición, por el contrario la considera su aliado. Por ejemplo, en el período 2000-2004, en algunos momentos los miembros del partido blanco acusaban a la sociedad civil de querer sustituir a los partidos políticos. El presidente electo en el 2000 en una de sus intervenciones públicas, enfrentó a algunos miembros de la sociedad civil y les instó a que formaran sus propios partidos si no les gustaba su forma de gobernar. Uno de sus más allegados colaboradores fue el principal actor y vocero de una campaña permanente en contra de la sociedad civil. A mí me acusó de ser parte de la sociedad civil perfumada, e incluso señalaba que los dirigentes de esa sociedad civil después de combatir a los partidos se iban a sus villas en La Romana.   El partido morado, en la oposición en ese momento, defendió a la sociedad civil, porque, en un momento de suma debilidad, la consideraba como su aliada. En el proceso electoral actual el partido blanco defiende a la sociedad civil, el otro, el morado, ahora en el poder, y con ambición de permanecer, la ataca de forma mordaz.

 

Parece ser que la sensatez llegó a la mente de los dirigentes políticos del partido oficial, no así de la Junta Central Electoral.  La ciudadanía responsable supone que los hombres y mujeres que quieren vivir esta condición deben participar activamente en los procesos sociales y políticos.   

 

Hay que aceptar el contrapeso.  De no hacerse, la democracia va a peligrar. Las instituciones morirán, Los partidos políticos no tendrán una conciencia crítica que les haga un llamado permanente. Y el Estado se convertirá en el monstruo soñado de Hobbes.  Que eso no suceda, por el amor del cielo.  Amén y adiós. Nos vemos en la próxima.

 



 

Ustedes los soñadores


 

Ustedes los soñadores

Por: Mu-Kien Adriana Sang

Vivir sin Patria, es lo mismo que vivir sin Honor.

Nunca me fue tan necesario como hoy el tener salud, corazón y juicio; hoy que hombres sin juicio y sin corazón conspiran contra la salud de la Patria.

Trabajemos por y para la patria, que es trabajar para nuestros hijos y para nosotros mismos

Dios ha de concederme fortaleza para no descender a la tumba sin dejar a mi Patria libre, independiente y triunfante

La nación está obligada a conservar  y proteger por medio de leyes sabias y justas, la libertad personal, civil e individual así como la propiedad y demás derechos legítimos de todos los individuos que la componen.

Nuestra patria ha de ser libre e independiente de toda potencia extranjera o se hunde la isla.

Juan Pablo Duarte

Eran tan jóvenes que apenas alcanzaban a la veintena de años vividos, cuando decidieron ofrendar sus vidas para transformar la realidad heredada.  Creyeron en la libertad.  Asumieron como suyo el discurso de la nación.  Levantaron la bandera de la patria.  Y bajo esa trilogía maravillosa, organizaron una estructura política, se arriesgaron, lucharon y ¿triunfaron?

Juan Pablo Duarte y los demás jóvenes que formaron la Trinitaria en la casa de esa valiente mujer, Doña Chepita, fueron pioneros en las luchas libertarias de nuestra maltratada República Dominicana.  Sin experiencias, sin muchos recursos, pero con muchas ganas, iniciaron acciones para resquebrajar la estructura de la impuesta institucionalidad haitiana, que había empezado a debilitarse producto de sus propias contradicciones entre grupos políticos en Haití.

Con el tiempo, se dieron cuenta que solos no podrían destruir al gobierno haitiano.  Era difícil después de 22 años de dominación. El proyecto político de crear una nueva República era una tarea demasiado grande. Se vieron obligados a aliarse con los conservadores.  Y en esta alianza,  tuvieron que someterse al poder incuestionable de esos grupos que solo tenían en común con nuestros jóvenes idealistas,  las diferencias con Haití.  Mientras los trinitarios abogaban por una República Dominicana libre, independiente y soberana, los otros, los que representaban el atraso, querían separarse de Haití para luego iniciar negociaciones con las potencias imperiales para anexar a la nueva República. Buscan como oro la protección imperial, del imperio que fuese: España, Estados Unidos, Francia o Inglaterra.  Mientras los jóvenes creían fervientemente en la libertad, los otros, en gobiernos autoritarios, fuertes negadores del concepto de que los seres humanos nacen libres. .

La alianza triunfó y fracasó al mismo tiempo.  Triunfó porque el gobierno  haitiano no tuvo más remedio que abandonar y entregar a los rebeldes el gobierno. Después de los acontecimientos la noche del 27 de febrero de 1844, sufrieron dos nuevas derrotas en las  libradas el 19 de marzo en Azua y el 30 de ese mismo mes de marzo en Santiago. El  ejército haitiano se vio derrotado y humillado.  Pero el movimiento libertario tambi{en fracasó.  El famoso documento denominado como el Acta de la Independencia Dominicana, es la evidencia más ferviente del dominio conservador.  En las largas páginas donde explican las razones del movimiento, omiten una palabra: “independencia”. En cambio, reiteradamente afirman que los pueblos de la parte este de la isla deseaban “separarse” de Haití.  Concluyen con la célebre frase: separación o muerte. En Ningún momento se menciona la libertad y la independencia. ¿Problema semántico? ¿Problema de interpretación?  No, no, no. Es un reflejo palpable de dos proyectos políticos diferentes. Guiados y arropados por las circunstancias, los trinitarios firmaron junto a los conservadores el famoso documento.

Los hechos posteriores confirman nuestra posición. Antes del 27 de febrero, los trinitarios descubrieron el intento de Báez y un pequeño grupo de legisladores de anexar el país a Francia, un plan que estaba siendo orquestado con el Cónsul Levasseur.  Cuando los sucesos finalizaron la hermosa noche de febrero, el gobierno provisional estaba controlado por el sector conservador.  Más aún, el Primer Presidente Constitucional, el muy conservador Pedro Santana, envió a una comisión de alto nivel a visitar las principales potencias europeas y a los Estados Unidos, con dos propósitos: el reconocimiento de la nueva república, y, o, en su defecto, negociar la anexión. ¿Sabían ustedes que uno de los funcionarios santanista que acompañó a la delegación era el Padre de la Patria, Ramón Matías Mella?  El sector liberal fue condenado al ostracismo.  Duarte tuvo que huir a Venezuela, después de intentos fracasados de rebelarse en contra del nuevo poder en el Cibao.  Otros, se vieron condenados al olvido. Y, los menos, los tránsfugas se sumaron al nuevo poder y se aliaron a él.  Lo triste y lamentable de todo esto, que de la trilogía patriótica que está en nuestro país sólo Duarte finalizó sus días sin manchas, aunque murió sólo, asilado y abandonado en el exilio.  Francisco del Rosario Sánchez, se alió a Buenaventura Báez e incluso firmó un panfleto de apoyo al dirigente rojo.  Limpió su nombre con una muerte digna al intentar enfrentar al ejército español durante la Guerra de Restauración.

¿Qué nos queda entonces?  ¿Cuál es la enseñanza que nos dejan esos hechos? No soy ni duartista, ni sanchista, ni mellista, ni santanista.  No creo en ídolos vacíos ni en ídolos de barro.  Creo que los seres humanos construyen la historia.  Sus hechos serán evaluados por otros, las generaciones futuras.  No abogo por los mitos acríticos de la historia.  Pero conocer el pasado nos enseña.  Nos dice, por ejemplo, que hay idealistas, como Duarte que creyeron en la pureza de la acción política.  Nos enrostra con hechos dolorosos que la vida política presentaba y presenta todavía oportunidades que solo los hombres y mujeres de firmes principios y convicciones son capaces de rechazar.  Y, finalmente nos muestra que el ser humano, dependiendo de las circunstancias, puede cometer errores y  asumir  posiciones oportunistas. Creo que se hace impostergable la relectura y la reescritura de la historia, al margen de las pasiones y las banderas ideológicas. Nos vemos


mu-kiensang@pucmm.edu.do

 

Patria?


 

 ¿Patria?

Por:  Mu-Kien Adriana Sang Ben

 

Patria,
jaula de bambúes
para un pájaro mudo que no tiene alas,
Patria,
palabra hueca y torpe
para mí, mientras los hombres
miren con desprecio las pies sucios y arrugados,
y maldigan las proles largas,
y en cada cruce de caminos claven una bandera
para lucir sus colores nada más...

Canto triste a la patria bien amada (fragmento), Hector Inchaustegui Cabral

 

Decía Fustel de Coulanges, el célebre historiador francés del siglo XIX, que la patria es aquello que se ama y constituye la razón para luchar.  Inspirado en los movimientos políticos de la época,  como el liberalismo político, el intelectual, desde su cátedra universitaria, instaba a los jóvenes a amar y luchar por la patria, que en aquella época era  una utopía.   Sus ideas sobre sus convicciones liberales fueron publicadas en 1864 bajo el título,  La Cité antique  o La ciudad Antigua.  Aseguraba en su obra que en la antigüedad la noción de libertad era inexistente. Y que el concepto era un logro de la modernidad de su época. Aseguraba que  la humanidad contaba con una nueva autoridad sagrada y casi  divina que llamamos patria.

 

La patria fue el motor inspirador de los movimientos sociales y políticos del siglo XIX en Europa y América Latina.  Gracias a esa nueva palabra, los jóvenes de entonces forjaron sus sueños y sus utopías.  A ellos, a su entrega y a sus luchas heredamos estos países nuestros que hoy se desgarran entre sí.  Entonces no me queda más nada que preguntarme ¿En qué se ha convertido la patria hoy? ¿Tiene sentido la noción de patria en los inicios de la segunda década del siglo XXI, en la era de la cibernética, de la globalización económica?  No tengo respuestas a tan grandes preguntas.  Intentando responder nacieron otras más. ¿Será que la patria fue un momento de la historia, del capitalismo emergente, del liberalismo naciente? ¿Será que hoy el neoliberalismo ha sustituido los  sujetos políticos por los sujetos  económicos? ¿Será que ya no importan los sueños, sino las realidades?

La racionalidad histórica me demuestra que cada siglo tiene sus prioridades.  El siglo XV, en el momento del surgimiento de la burguesía comercial, se necesitaban nuevos mercados, por eso se produjo la aventura del descubrimiento (¿encubrimiento?).  El siglo XVII nos trajo la expansión y las luchas internas de los imperios europeos.  Perdió en la contienda España, la más atrasada de todas.  Con el nuevo siglo, el XVIII, la burguesía fortalecida necesitaba de una reorganización del orden político.  El control de la monarquía se hacía obsoleto, la burguesía quería tener participación en el ejercicio del poder político.  Entonces surgieron nuevas teorías políticas que se guiaron por las mágicas palabras de patria y libertad.  El siglo XIX fue la consolidación, expansión y fortalecimiento de la burguesía industrial. Fuero 100 años de grandes transformaciones sociales y nuevas y novedosas producciones intelectuales. Surgieron teorías contrarias que enfrentaban al capitalismo emergente y abogaban por la construcción de una sociedad igualitaria, Marx y Engels fueron los creadores de las nuevas teorías que inspiraron los  movimientos revolucionarios del siglo XX.  En el siglo pasado el socialismo real se convirtió en pesadilla. Su peor pecado fue el secreto de la libertad.  Las tensiones de la guerra fría fueron duras, largas y sangrientas.  En las postrimerías del siglo, el capitalismo ganó la batalla.  El mundo se convirtió en un gran mercado.  La cortina de hierro fue destruida.  Entramos al reino del poder del dinero y del desarrollo tecnológico. El siglo XXI, hasta ahora, en su primera década, no ha hecho más que consolidarlo: y, más aún, demostrar que a pesar de la burbuja financiera, el capital tiene múltiples fórmulas para sobrevivir a las crisis.

 

La sensibilidad de ciudadana, nacida en la mitad del siglo XX, testigo de actos heroicos de jóvenes que guiados por las ansias de libertad en contra de las manos opresoras de los dictadores, de izquierda o derecha, se lamenta con el derrotero que ha tomado el mundo.  La patria es hoy una falacia, una ficción, una noción del pasado.  La patria ya no inspira a los jóvenes. Ya no es motor de grandes hazañas. La patria no es nada. El dinero lo es todo.

 

Mientras tanto nos quedamos sólo con el país.  Es decir, el terreno enmarcado por fronteras políticas  impuestas.  Nos hemos quedamos sin patria, solo con la triste realidad del Estado; del poder político, por el que muchos aspiran, luchan y se enfrentan, pero pocos, muy pocos llegan. La lucha por el control de aparato estatal motiva a luchas tan mordaces y sórdidas que a ninguno de los partidarios le importa pisotear a quién se interponga en el  camino.  La ciudadana está triste porque, como dicen los poetas, la patria, nuestra patria, está plagada de egoísmos, injusticias y atropellos. ¿A quién deben cantar los jóvenes? ¿Sólo al dios dinero? ¿Al individualismo y al egoísmo?  Quizás esta ciudadana que escribe es una mujer producto de su época, y  que no quiere adecuarse, a las reglas ni al estilo que le impone la modernidad sin alma.

Cuando resido en este país que no sueña
cuando vivo en esta ciudad sin párpados…
Cuando vivo en esta ciudad sin lágrimas
que se ha vuelto egoísta…

que ha perdido su ánimo sin haberlo gastado
pienso que al fin ha llegado el momento
de decir adiós a algunas presunciones
de alejarse tal vez y hablar otros idiomas
donde la indiferencia sea una palabra obsena….
La nostalgia se escurre de los libros
se introduce debajo de la piel
y esta ciudad sin párpados
este país que nunca sueña
de pronto se convierte en el único sitio
donde el aire es mi aire
y la culpa es mi culpa…

Quizá mi única noción de patria
sea esta urgencia de decir Nosotros
quizá mi única noción de patria
sea este regreso al propio desconcierto.

Nocion de Patria, Mario Benedetti

 

PUBLICADO EN AREITO DEL PERIODICO HOY EL 18 DE FEBRERO 2012 

Canto al amor

 

 

El amor, es una gota de agua en un cristal,
es un paseo largo sin hablar,
es una fruta para dos.
 
El amor, es un espacio donde no hay lugar
para otra cosa que no sea amar,
es algo entre tu y yo.
 
El amor, es llorar cuando nos dice adiós,
el amor es soñar oyendo una canción,
el amor es rezar poniendo el corazón,
es perdonarme tu y comprenderte yo.
 
El amor, es parar el tiempo en un reloj,
es buscar un lugar donde escuchar tu voz,
el amor es crear un mundo entre los dos,
es perdonarme tu y comprenderte yo
 
El amor, es una boca con sabor a miel,
es una lluvia en el atardecer,
es un paraguas para dos.
 
El amor, es un espacio donde no hay lugar,
para otra cosa que no sea amar,
es algo entre tu y yo.
 

José Luis Perales, El amor, canción

 

 

 

Dentro de unos días el mundo occidental celebrará el día del amor.  Como ocurre cada año, el comercio aprovechará la circunstancia para aumentar sus ventas. Los jóvenes, principalmente las mujeres,  medirán su éxito social de acuerdo a la cantidad de regalos  recibidos.  Otras quedarán tristes porque esperaron, esperaron… pero nada llegó.

 

Qué es el amor? Todo el mundo habla de él, pero nadie puede definirlo.  Quizás porque a mis 56 años cumplidos y después de haber vivido todas la etapas que trae el amor y el desamor, hoy pienso convencida, que el amor es una decisión de cada día.  Cuando eres joven sueñas con encontrar a la persona ideal que has construido en tu mundo de ensueños. Después, a fuerza de desventuras y desilusiones, te das cuenta que el príncipe azul sólo existe en tu imaginación.  Con los años amas con profundidad y tratas de lidiar con las múltiples diferencias que comienzan a nacer después que se ha esfumado la embriaguez de los primeros encuentros amorosos.

 

Lo repito convencida: el amor es una decisión de cada día.  Los seres perfectos no existen.  No soy perfecta. La otra persona, con quien comparto mi cama y mi vida,  tampoco lo es.  Cada uno trae consigo una historia personal, diferente a la tuya.  Incorporamos a la vida de pareja, el equipaje emocional particular: nuestras propias frustraciones, nuestros traumas infantiles, ansiedades no cumplidas y, también nuevas  ilusiones, renovadas gracias al amor. 

 

En el transcurso de la relación, la realidad nos obliga a reconocer cuán diferentes somos unos de otros.  A veces pensamos que en el amor, lo fundamental es compartir con el otro la misma forma de vida, la misma visión del mundo y los mismos sueños.  No lo niego, es una  parte fundamental. Sin embargo, es la cotidianidad la que define la relación. Son las pequeñas cosas que pueden construir distancia y abismo:  Si roncas muy duro, si el cepillo lo sacudes o no antes de ponerlo en el recipiente, si dejas abierta la tapa de la pasta de diente, si haces ruidos al comer, si no sabes comportarte en la mesa, si no colocas las ropas en el orden establecido que el otro quiere, si por las noches porque cada quién tiene sus  programas de televisión favoritos, si la música está muy alta, si hablas bajo, o hablas duro, si te enfureces con el tránsito…. En fin es la cotidianidad la que establece y casi define la relación.  Por eso, afirmo sin titubeos, que llegado un momento de la vida,  lo más importante en la relación no es solo amor, sino la estabilidad, la confianza y la comprensión de nuestras diferencias.  Amar es una decisión.  Es poner en balance las cosas que me gustan y disgustan del otro.  Es aceptarlo como es, sin pretender cambiarlo.  Es que me acepte como soy sin pretender cambiarme.

 

Después que aprendí, como ha ocurrido a tantos otros,  que no hay razones para amar, pero hay muchas razones para permanecer con la persona elegida, he podido disfrutar de la compañía, y muy especialmente, de la estabilidad de una relación. 

 

 
Quien no sabe de amor, no sabe nada
no sabe la ilusion de hablar con la mirada
no sabe como sabe aquel que ama
por donde va la noche, a la mañana…
Quien no sabe de amor
lleva en el rostro
una mirada turbia de infeliz
quien no sabe de amor
que aprenda un poco
para que no se muera sin vivir... (canción)  Manuel Jiménez. 
 
 
PUBLICADO EN EL PERIODICO HOY 11 DE FEBRERO 2012