lunes, 4 de marzo de 2013


LA EDUCACION SUPERIOR Y LOS ESTUDIOS GRADUADOS
POR: Mu-Kien Adriana Sang
 
PRIMERA PARTE:

¿HACIA DONDE SE DIRIGE LA EDUCACIÓN SUPERIOR?

 

Se reconoce desde hace tiempo que las instituciones de educación superior, en especial las universidades, se cuentan entre las instituciones sociales más estables y resistentes al cambio que hayan existido durante los últimos 500 años. Con arreglo al modelo del campus físico, los alumnos residentes, la interacción cara a cara entre alumno y profesor, las disertaciones y un fácil acceso a los textos escritos, estas instituciones han desarrollado y transmitido eficazmente el acopio de conocimientos, de una generación a otra. Han cumplido con su responsabilidad en medio de las conmociones políticas y sociales, la evolución de la sociedad y el adelanto tecnológico, manteniéndose al mismo tiempo esencialmente sin modificación alguna, tanto de estructura cuanto de método. ¿Retendrá este modelo ya comprobado su flexibilidad y su pertinencia en el siglo XXI? En este documento se tratará de responder estos interrogantes especulando acerca de la forma en que se definirá la pertinencia de la educación superior en relación con demandas futuras de estudiantes y empleadores, con las formas institucionales que

se usarán para impartir la educación superior y los cambiantes requerimientos de una civilización en transformación.  Michael Gibbons, Pertinencia de la educación superior en el siglo XXI, 1998. [1]

 

Esta primera parte busca situar la discusión en el espacio de nuestro mundo universitario.  Es un hecho que intelectuales de todos los países, y las mismas universidades, se han abocado a hacerse una reflexión profunda sobre su quehacer de cara al siglo XXI.  Los cambios que se han producido en Europa, después del largo Acuerdo de Bologna, han obligado a las universidades europeas a aliarse, a redefinirse, a re-pensarse y a internacionalizarse.  Los Estados Unidos llevan la delantera en todos los rankings mundiales.  América Latina está tratando de colocarse a la altura de las exigencias, pero no lo ha logrado, salvo algunas experiencias exitosas en Chile.

 

El mercado y la universidad

 

Una realidad indiscutible, como plantea Peter Jarvis, es que las universidades se han visto obligados a cambiar. Algunos incluso plantean la existencia de una crisis porque no hay acuerdos sobre cuál debe ser el camino correcto hacia donde encaminar a la educación superior. Asegura el autor que es inmensa la presión que existe sobre las universidades porque están expuestas a los nuevos y cambiantes paradigmas del conocimiento mismo.  La velocidad de los cambios es tan rápida, permanente y sorprendente que genera tensiones en las instituciones  de educación superior ¿Tienen, tenemos, la capacidad las universidades de responder con la presteza del mercado? [2]

 

Sostiene Jarvis que las universidades han cambiado su rol.  Ya no forma profesionales que tienen como principal objeto servir al estado para dirigir la sociedad; sino que educa, capacita y entrena para servir a la industria y el comercio a fin de garantizar empleo a las personas, hecho este que, se ha convertido en el símbolo de pertenencia a la sociedad, casi semejante a la ciudadanía. Las universidades facilitan una ruta hacia la pertenencia plena. [3]  El planteamiento de Jarvis sitúa a la universidad del lado de los sectores productivos, de sus necesidades y sus requerimientos.  

 

En la misma línea de pensamiento se encuentra Roberto Rodríguez Gómez, quien afirma en un interesante trabajo que el mercado ha obligado a variar la esencia de la educación superior. En sus palabras: los procesos de crecimiento, expansión, diversificación, especialización y diferenciación de los sistemas de educación superior, aunados a la generalización de la informática y de las telecomunicaciones, y vinculados  a las tendencias de modernización productiva y globalización de los mercados, han dado lugar a nuevos escenarios y configuraciones en el panorama de la educación superior contemporánea. Un aspecto fundamental en la dinámica de cambios experimentada por los SES en el mundo se deriva de su papel en la formación de recursos intelectuales, con la capacidad de producir riqueza a medida que participan en la materialización de tecnologías, organización, inteligencia, productividad y consumo racional Las tesis en boga sobre el crecimiento económico resaltan el vínculo micro y macroeconómico entre el incremento de la base de conocimientos, la productividad y la competitividad.. En las economías desarrolladas hay suficiente evidencia como para demostrar que los sectores que utilizan sistemáticamente insumos de conocimiento científico y fuerza laboral educada crecen más rápidamente y generan mayores ganancias. [4]

 

En ese mismo trabajo, el investigador del Colegio de México, Roberto Rodríguez Gómez, sostiene que en los modelos nacionales de crecimiento y desarrollo, el conocimiento y la información tienen mucho más valor en la sociedad de hoy como factores de productividad y competitividad. Esto así, según el autor, porque, por una parte, del sector moderno de la economía requiere en forma creciente competencias profesionales de nivel universitario, y muy especialmente de postgrado. Y, por la otra, sigue diciendo, los jóvenes, y por qué no, también los adultos, perciben en la formación universitaria una vía privilegiada para acceder a las oportunidades de empleo que ofrecen los segmentos más dinámicos de la economía formal.  ¿Qué resultado ha traído esta situación? Según el autor, se pueden definir los siguientes:

 

  1. Expansión de la matrícula en todos los niveles y modalidades del sistema.
  2. Diversificación de tipos institucionales, funciones y fuentes de financiamiento.
  3. Presencia creciente de inversión privada en la oferta educación superior.
  4. Procesos de privatización y mercantilización de los servicios educativos.
  5. La instauración de modelos empresariales y corporativos.
  6. Contratación de proveedores privados para realizar tareas complementarias a las funciones académicas (outsourcing) .
  7. Alianzas estratégicas entre universidades, corporaciones y sector público.
  8. Convergencia (nacional e internacional) de modelos, respuestas y soluciones a través de la adopción o adaptación de lineamientos de política educativa recomendados y apoyados por organismos supranacionales, principalmente la banca multilateral.
  9.  Instancias de coordinación de nivel nacional y regional. Reformas de gobierno universitario y otros cambios normativos. Nuevos modelos de distribución de recursos en las instituciones. [5]

 

Después de leer a Jarvis y a Rodríguez surgen muchos cuestionamientos.  ¿Puede la universidad de hoy estar de espaldas a la sociedad y al mercado? ¿Debe la universidad someterse pura y simplemente a la ley de la oferta y demanda que impone la sociedad occidental? ¿Debe olvidar la universidad su papel reflexivo y de referente crítico de la sociedad?

 

¿Un  nuevo estudiante universitario?

Ante los cambios que acontecen en el mundo, se impone una revisión crítica del estudiante que ingresa a la universidad, tanto en el nivel de grado como en el de postgrado.  El universitario  que queremos, o que estamos obligados a recibir, debe tener determinadas características.   Josefina Espinoza Jara  y Mónica Ylizaliturri Montemayor, sostienen, en un trabajo interesante dirigido a la universidad mexicana, que el mundo de hoy impone a los profesionales que van al mercado poseer  como condición necesaria y suficiente, las  habilidades y competencias que exige el entorno globalizado de la economía mundial.  Esta necesidad supone, al mismo tiempo, un cambio profundo en el profesorado universitario.  Esta afirmación nos lleva a la pregunta clave: ¿Tienen las universidades profesores capacitados y actualizados pedagógica y disciplinarmente? ¿Están preparadas las universidades para responder a los cambios?

Las autoras sostienen que en la década de los 80’s  con terminar la preparatoria, tener la papelería en regla, tener los recursos necesarios, contar con el deseo de estudiar como forma de sobresalir en su ambiente, solicitar el ingreso a la institución y ser admitido, parecían bastar para inscribirse y ponerse a estudiar la carrera universitaria seleccionada, y por si quedaba alguna duda o deseo de cambio, solicitarlo e ingresar a la otra carrera que se consideraba era mejor o conveniente.[6] Sin embargo,  afirman las académicas, hoy en día las políticas y el perfil de ingreso de los estudiantes han tenido que cambiar, por lo que las instituciones de educación superior se han visto en la necesidad de definir procesos de admisión más rigurosos y a considerar aspectos importantes del entorno.


Muchas universidades, dicen las autoras, buscan evaluar de forma integral la admisión a las universidades, contemplando aspectos  académicos, escolares, económicos, de política institucional, de desarrollo nacional, de comunidad, de valores, del entorno y de la globalización. A juicio de Josefina Espinoza Jara  y Mónica Ylizaliturri Montemayor, de esta realidad se derivan dos situaciones.  La primera se refiere a las  políticas y decisiones propias de la institución educativa; y la segunda  abarca al entorno donde se ve inmerso tanto la institución educativa como el propio alumno interesado en su educación universitaria.[7]

Las profesoras mexicanas señalan las características ideales que debe tener el nuevo estudiante universitario:

1.      Capacidad de análisis e investigación.

2.      Saber enfrentar y resolver retos y desafíos.

3.      Uso de tecnología de medios

4.      Capacidad para cursar materias en modalidad escolarizada y no escolarizada (virtual).

5.      Intercambio de ideas en la propia cultura y otras culturas.

6.      Diversidad cultural y respeto y conocimiento por la propia.

7.      Dominio de un segundo idioma, al menos.

8.      Capacidad para tener acceso y decisión de intercambio a otras ofertas educativas a nivel global.

9.      Demostrar cualidades y valores adquiridos y desarrollarlos como alumno universitario.

10.  Desarrollo de habilidades, de liderazgo y riqueza de conocimiento.

11.  Disciplina y creatividad.

12.  Demostrar habilidad para dominar nuevas tecnologías.

13.  Capacidad para resolver problemas tanto científicos como analíticos.

14.  Gusto por la responsabilidad social, el trabajo comunitario y el desarrollo sustentable.

15.  Manejo apropiado del conocimiento, la información, el aprendizaje, y lo que se derive propio de su conocimiento e intelecto.

16.  Capacidad para trabajar en equipos de alto rendimiento.

17.  Gusto por la actualización profesional y personal.

18.  Reconocer las transformaciones a nivel nacional e internacional y adaptarse a los tiempos que éstas exigen.

19.  Reconocer que se vive en una era globalizada, con exigencias a nivel personal, profesional y laboral.

20.  Dominio del conocimiento necesario y previo a la carrera universitaria seleccionada.

21.  -Contar con los recursos necesarios, principalmente económicos y de tiempo, para enfrentar los trámites administrativos, financieros y académicos. O bien tener la capacidad de conseguir alternativas de financiamiento o becas.

22.  Gusto y hábito por la documentación y probación de actividades y resultados alcanzados. [8]

Esas características son las ideales.  La pregunta lógica que surge de estas 22 características que debe tener el estudiante universitario es la siguiente ¿No serán esas las condiciones de salida, y no las de entrada?

Más aún, la institución de educación superior debe buscar un equilibrio forzoso entre lo que aspira y la realidad que se le adviene; teniendo a veces que sortear una serie de dificultades, que le obliga a renunciar a algunas de esas maravillosas características. Josefina Espinoza Jara  y Mónica Ylizaliturri Montemayor señalan, entre otras las siguientes:

1.      Oferta y demanda educativa.

2.      Políticas sobre el desarrollo nacional.

3.      Los planes estratégicos de la institución educativa.

4.      Los requerimientos o demandas de los diversos sectores sociales, de mercado, políticos, económicos, de crecimiento sustentable y de derechos humanos.

5.      La globalización y el intercambio internacional sin fronteras, como los tratados de libre comercio y unión europea.

6.      Aplicación de pruebas de rendimiento institucionales, locales, nacionales e internacionales.

7.      Mantener el prestigio institucional balanceado con la oferta y demanda educativa [9]

¿Nuevo perfil del estudiante de postgrado?

Si existen nuevas exigencias para los estudiantes de grado, significa que ¿debe existir un nuevo perfil de los estudiantes de postgrado? Si, definitivamente sí.  El mundo de hoy exige más a los profesionales que se insertan en el mercado. La velocidad de los cambios en el conocimiento, hace que las especializaciones se devalúen en poco tiempo.  Peter Jarvis sostiene que el mundo occidental se ha convertido en una sociedad basada en el conocimiento.  Los agentes activos del mercado, entiéndase, el comercio de capital y de bienes y la industria, reclaman a sus empleados niveles más elevados de educación.  Más aún,  las universidades tienen que responder a las exigencias de los empleadores en materia de formación.  Por esta razón, las especialidades, las maestrías y doctorados se han convertido en el mundo desarrollado en requisito indispensable para ingresar al mercado laboral o para el ascenso y-promoción.  Incluso, como sostiene Jarvis,  la sociedad del conocimiento exige cada vez más un mayor número de candidatos educados en el conocimiento aptos para integrarse en su mano de obra. Por consiguiente, en los últimos años, las universidades han tenido que afrontar la introducción de la educación superior de masas, algo completamente ajeno al espíritu de la universidad tradicional. Sin embargo, su financiación no se ha incrementado de manera proporcional, y en consecuencia, la carga de trabajo del profesorado ha aumentado considerablemente. [10]

Pero el problema es más grave todavía.  A medida que se generan nuevos conocimientos, se exige a las universidades que produzcan nuevos, y que a su vez los faciliten, formando a los profesionales en esas nuevas áreas del saber. ¿Cómo? A través de las especialidades, maestrías y doctorados; y en los casos de respuesta rápida, a través de los cursos de educación continuada. Las personas que nunca fueron a las universidades o las que sólo asistieron una sola vez en su vida, ahora se matriculan dos o tres veces en carreras diferentes.  Se observa un reconocimiento progresivo de que, como los conocimientos que necesitan estos alumnos es pragmático e integrado y que gran parte de la educación de Postgrado debe estar relacionadas específicamente con el trabajo.[11]

En conclusión, la tendencia mundial es a un estudiante de Postgrado que exige actualización del conocimiento vinculado al mundo laboral.  Un estudiante que demanda respuestas rápidas y eficientes para poder cumplir con las exigencias que le hacen sus empleadores.

 

 

¿Nuevo enfoque para Postgrado?

 

La educación se ha convertido en un bien de consumo, de venta en el mercado de aprendizaje. Shumar, 1997

 

Lo que se ha descrito en las páginas anteriores, supone, necesariamente, un nuevo enfoque y una nueva conceptualización para el nivel de Postgrado.  Las nuevas tendencias exigen que la evaluación se enfoque mucho más al término satisfactorio de conocimientos prácticos, que tenga vínculos directos con el trabajo, y tenga un enfoque multidisciplinario. Se está obligando a las universidades a que reconceptualicen y reestructuren su sistema de evaluación a la vez que se les exige una mayor calidad docente. [12]

 

Peter Jarvis sostiene que la tendencia en el nivel de Postgrado es hacia una sostenibilidad basada en estudiantes dedicados a tiempo parcial, porque el resto de su tiempo está laborando, poniendo en práctica lo que aprenden en la universidad.  Señala que en Reino Unido el 39% de los estudiantes tiene una dedicación parcial a sus estudios universitarios.   ¿Será un sueño entonces pensar que para los estudios de maestrías requiramos estudiantes a tiempo completo? ¿Es posible esto, cuando la realidad indica lo contrario?

 

Las universidades latinoamericanas ¿a la deriva?

 

Hurgando en la información que nos ofrece la cibernética podemos encontrar muchas informaciones interesantes.   En Perú se realizó en el 2010 un censo universitario que arrojó la existencia de 56 mil 358 estudiantes de postgrado, cifra que se ha multiplicado con respecto al primer censo universitario que se realizó 14 años antes. Otros datos interesantes es que arroja que el  56% cursaba sus estudios en universidades privadas, mientras el 43.6% lo hacía en  universidades públicas. El censo también mostró que el 59% de estudiantes son mujeres y un 41% varones. Una tendencia, que como sabemos, existe en nuestro país, República Dominicana. El estudio también reveló que el 47.8% cursaba un postgrado porque le daba mayores posibilidades de empleo;  el 38.4% lo hacía para mejorar sus expectativas económicas y solo un 15.4% por motivos de superación personal. Otros datos interesantes que arroja el censo es que el 79.1% cursaba la primera maestría, el 7.2% un doctorado, y el 13.7%  estaba cursando su segunda especialización. [13]

 

El caso de  Chile es el más interesante.  El Consejo de Rectores de Universidades Chilenas publicó en su página oficial una serie de estadísticas muy ilustrativos, que refleja la misma tendencia:  ampliación de los estudiantes en el nivel de Postgrado; énfasis en las maestrías de las áreas de negocios y ciencias; escasez de oferta y demanda en maestrías humanísticas; un mayor número de ofertas a nivel de maestrías que de doctorados; y,  como se podrá observar en el último cuadro que se muestra en las páginas que siguen, una decisión bastante avanzada de acreditación de sus programas en acreditadoras internacionales.  Un sueño que todavía tenemos en nuestro país y nuestra institución.  Destaco los desafíos propuestos por el CRUNCH refiriéndose a su país: 

 

  1. Articulación pregrado /postgrados. Maestrías profesionales
  2. Movilidad estudiantil en Chile e internacional
  3. Definir mecanismos que potencien los programas de maestrías  en el país
  4. Aseguramiento de la calidad: acreditación por agencias

 

Los cuadros que mostramos que las páginas que siguen, denotan la clara visión de las principales universidades chilenas.  Su decisiva política de acreditación de las carreras y de los programas de Postgrado con agencias acreditadotas internacionales, coloca a esas universidades en peldaños superiores al resto de América Latina.  Sin lugar a dudas, ese lejano país latinoamericano es un ejemplo a seguir.  La sociedad chilena en su conjunto decidió un plan de desarrollo, que incluía no solo las metas económicas, sino también las educativas.  A nivel de la educación superior, se definieron las prioridades y se establecieron las metas sobre formación profesional.   En la próxima década han decidido formar doctores que compitan con los europeos y norteamericanos.  Si nos fijamos en otro de los desafíos, Chile ha definido como un elemento clave el vínculo entre grado y Postgrado; y en segundo lugar, la definición de maestrías profesionalizantes.

 

 








 


 


 


 



 

Después de ver y analizar los cuadros que nos ofrece CRUNCH, continuamos la reflexión.  En torno al rumbo que están tomando las universidades latinoamericanas, Roberto Rodríguez Gómez sostiene que las transformaciones que han ocurrido y están ocurriendo transcurren en un escenario de relativa retracción de las funciones estatales de rectoría económica y provisión de los satisfactores sociales. Es un hecho reconocido que, en los países en desarrollo, la demanda actual de educación superior supera con creces la capacidad de respuesta de los gobiernos. Si se toma como referencia a la región latinoamericana, se advierte que en sólo veinte años los SES nacionales transitaron de una condición de claro predominio público a otra en que el financiamiento mixto es una pauta general. [14]

 

Una realidad incuestionable es que para que las universidades de América Latina puedan alcanzar los niveles que establecen los Rankings internacionales, especialmente el más famoso, el de Londres, se necesita  que se afronte el tema de la educación superior como parte de un todo.  No es posible abordarlo, sin antes analizar en toda su complejidad la educación como conjunto. Por eso es indispensable que exista un proyecto de nación. Abordar el problema de desarrollo desborda el tema educativo.  Debe existir un proyecto de nación.

 

¿Necesitamos  nuevos paradigmas?

 

Después de analizar la realidad, estamos ante la urgente necesidad de crear un nuevo paradigma de la función de la educación superior en la sociedad.  Algunos sostienen que ha desaparecido la magnanimidad de un  von Humboldt o un Newman, quienes hacían del conocimiento un fin en sí mismo. La educación superior debe  servir a la sociedad, primordialmente respaldando la economía, y, así, contribuir en el mejoramiento de las condiciones de vida de sus ciudadanos. Si bien es cierto que las universidades retienen todavía su función de "conciencia de la sociedad", la función crítica ha sido desplazada en favor de otra más pragmática en términos de suministro de recursos humanos calificados y la producción de conocimiento. Estos cambios no son teóricos sino que buscan tener un efecto práctico directo en la conducta y el funcionamiento de las instituciones de educación superior. El nuevo paradigma trae consigo una nueva cultura de responsabilización como lo demuestra la proliferación de las ciencia de gestión y un etos que procura lograr un buen rendimiento de la inversión en todos los sistemas de educación superior en el ámbito internacional. [15]Gibbons sostiene que los nuevos paradigmas de la educación superior son los siguientes:  

 

Seis de los paradigmas de Gibbons

 

Primer paradigma:  educación para las profesiones

 

En su interesante trabajo, Gibbons sostiene que los sistemas modernos de educación superior ya no están dominados por las artes y las ciencias. Estas asignaturas básicas han quedado cubiertas por capas de formación profesional: primero, por las profesiones liberales; luego por las profesiones técnicas, principalmente las muchas ramas de la ingeniería y la tecnología que acompañaron a las sucesivas olas de industrialización, incluida la más reciente de las ciencias de la información; por las profesiones protectoras que fueron estimuladas por la expansión del estado benefactor y, en los últimos tiempos, por el repunte de las profesiones que se centran en las empresas, la gestión y la contabilidad. Puede que la cresta de la nueva ola sean las ciencias ambientales. Los efectos intelectuales del pasaje de una educación liberal a la capacitación profesional se han observado con frecuencia, pero quizás su efecto acumulativo sólo haya llegado ahora a ser decisivo en la remodelación de la educación superior.[16]

 

 

 

Segundo paradigma:  la investigación centrada en los problemas

 

A juicio del académico, cuando  la investigación iba adquiriendo mayor prominencia, se producía un cambio de igual importancia en su carácter. Afirma que es cada vez menos la curiosidad lo que la impulsa, y cada vez menos, afirma con amargura  se financia con cargo al presupuesto general que la educación superior. Un porcentaje creciente de las investigaciones se realizan en programas específicos financiados por organismos externos con finalidades definidas. Este cambio se refleja también en un enfoque distinto de investigación universitaria. Ya no se hace tanto hincapié en los estudios libres sino más bien en la solución de problemas --y quizás es muy poca la atención que se presta a la definición y a la articulación del problema. También se manifiesta en una cambiante economía de investigación. Los proyectos están constreñidos por las especificaciones de equipos cada vez más costosos y por los conocimientos especializados de los investigadores. Es difícil obtener apoyo para investigaciones en las que no se tengan cabalmente en cuenta los costos, lo que lleva al racionamiento de equipo y de personal. El resultado es que se achican las posibilidades tanto reales cuanto intelectuales de investigación, lo que la hace concentrarse únicamente en ciertos lugares. [17]

 

Tercer paradigma: mayor responsabilización

 

Gibbos Afirma que otro cambio importante que ha sufrido la educación superior es que ha dejado de concentrarse en el interior para ir hacia el exterior, es decir, la internacionalización. La vieja concepción, escribe Gibbons de entidades autónomas que tenían de sí mismas las universidades, ya no es posible. Se auto percibían como  instituciones que se bastaba y servían de referencia a sí mismas. Las prácticas como la evaluación colegiada y la permanencia en los cargos académicos reflejaban esta idea. Los profesores universitarios gozaban de un nivel social alto. Sin embargo, hoy, sigue diciendo el autor, la educación superior se muestra bajo una luz diferente. Las universidades forman parte de una red más grande y más densa de instituciones del conocimiento que se extienden hacia la industria, el estado y los medios de comunicación. Se han empequeñecido tanto su autonomía como su situación de monopolio, lo que repercute en el menor nivel social de los docentes universitarios y en sus relaciones con otros grupos profesionales y el mercado. El conocimiento se genera a través de todas las instituciones más que en instituciones autosuficientes. [18]

 

Cuarto paradigma:  uso de las tecnologías para la enseñanza

 

La enseñanza tradicional se centraba en los estudiantes en aulas y laboratorios, frente a sus profesores. El futuro, dice Gibbons, de la enseñanza está muy vinculado al uso de las tecnologías: las computadoras, los vídeos, televisión y otros medios que todavía no han sido diseñados.   Pero no todo es color de rosas. La tecnología, como bien apunta Gibbons, no es la panacea. Podría ocurrir que el período de estudio se transforme en algo mejor, si las nuevas tecnologías fomentan el aprendizaje independiente; o bien para peor, si crea un clima antihumano alienador o conduce al aprendizaje mecánico. También podría ocurrir que se debiliten aún más los nexos ya frágiles entre la enseñanza y la investigación. La enseñanza y la investigación pueden ocurrir en lugares distintos y financiarse con fondos de diferente origen. Tal vez se aparten intelectualmente porque la enseñanza que se imparte con medios tecnológicos necesita estar muy estructurada, mientras que la investigación se ocupará en medida creciente del conocimiento indeterminado.[19]

 

Quinto paradigma: múltiples fuentes de financiamiento para la educación superior

 

Está claro que el Estado no tiene la capacidad de atender la demanda creciente de la educación superior.  La tendencia hacia la privatización de la enseñanza superior, ha evidenciado que el modelo estatista está derrotado, aunque en la mayoría de los países muy industrializados y muy desarrollados, el Estado seguirá siendo una fuente importante  de fondos para la educación superior.  La tendencia que existe en el mundo de hoy es que el financiamiento de la educación superior se hará a través de mecanismos de asignación semejantes a los del mercado. Para la mayoría de las universidades los ingresos no estatales serán más importantes. Estas modificaciones de las modalidades de financiamiento tendrán importantes consecuencias intelectuales que reforzarán la separación entre investigación y capacitación. Es probable que la destinación específica de los fondos de investigación lleve a actividades más orientadas hacia la misión. Pero el mayor pluralismo de los fondos también contribuirá a la diversidad intelectual, quizás neutralizando otras tendencias prevalecientes.[20]

 

Sexto paradigma:  la eficiencia y el etos burocrático

 

Gibbons sostiene que así como ha cambiado la visión y la misión de la universidad, debería también adecuarse su estructura. Las universidades deben abocarse a un modelo organizacional más ágil y menos fragmentado. A su juicio, las facultades se han convertido en categorías de organización más que categorías intelectuales. Incluso los departamentos se consideran unidades principalmente administrativas y no tanto centros intelectuales. El curso o el equipo de investigación se han convertido en la verdadera unidad académica. El segundo aspecto se relaciona con la presión de una especialización despiadada que han llevado a las universidades a abandonar la mayoría de las  pretensiones morales y culturales que transciendan de la acumulación del conocimiento intelectual y profesional. [21]

 

En la misms tesitura de Gibbons concluye Jarvis su interesante libro.  En un último capítulo titulado ¿Qué es la universidad?  A lo largo de su ensayo, Jarvis propone el modelo de las universidades corporativas, como un concepto opuesto a las universidad tradicional.  El nuevo modelo propuesto por Jarvis, implica que las instituciones de educación superior deben estar diseñadas para responder rápidamente a las necesidades corporativas y a crear un beneficio económico al operar en el mercado de aprendizaje. Lo interesante de la propuesta de Jarvis es que su posición no es definitiva, no presenta una certeza. En sus palabras: Es muy posible que la comprensión no sea completa y casi totalmente relativa, pero esta es la paradoja del significado: todo descubrimiento también pueden contradecir los antiguos y así sucesivamente… Sin embargo, el deseo de la verdad exige una institución educativa que ofrezca, como servicio a todos los que quieran participar, una investigación, un estudio y una enseñanza de calidad durante toda la vida y que abarque todos sus aspectos. Los títulos académicos son menos importantes que el aprendizaje en sí mismo. No obstante, éste es un discurso sobre la universidad que hay que abordar y que las universidades tienen que proclamar frente a los discursos y fuerzas sociales alternativos que siguen ejerciendo presión sobre ellas, es también lo que las universidades deben aspirar a ser. [22]

 





SEGUNDA PARTE:

La universidad dominicana

 

La educación superior tiene como propósito mejorar la calidad de los recursos humanos del país y generar las competencias necesarias para un adecuado y productivo desempeño en el medio laboral, familiar y social, que les permita el desarrollo de una vida digna y de calidad. Por la anterior razón, la educación superior debe ser sostenible de calidad, debiendo ser entendida ésta como la vía para que la persona desarrolle, en términos de competencias las actitudes, los conocimientos, las habilidades y las destrezas que le permitan alcanzar autonomía a nivel personal y profesional al mismo tiempo que sea capaz de contribuir significativamente a la sociedad que ha posibilitado su formación.  MESCY, Informe General sobre Estadísticas de Educación Superior. 2006-2009

 

 

Recientemente, el Ministerio de Educación Superior publicó un voluminoso volumen titulado Informe General sobre Estadísticas de Educación Superior. 2006-2009, en el que ofrece las más recientes cifras sobre el estado del arte del sistema universitario dominicano.  En la introducción al trabajo, la Ministra señala los 6 retos que a su juicio tiene la educación superior dominicana.

 

Los retos de la educación superior dominicana:

 

1.      Prepararnos para las necesidades del mañana.  Para ser competitivos en el mundo universitario del mañana, necesitamos atender la creciente demanda de profesionales titulados en ciencias, en ingeniería, en matemáticas, en tecnología de punta, en ciencias de la salud renovadas, en sistemas de información, en formación y capacitación digital, de profesionales que dominen la escritura de código de software, y de WEB, asimismo, en biotecnologías, las nanotecnologías y las tecnologías verdes. Ante los retos de diversificación de las ofertas en función de una diversa y cada vez más exigente demanda, las IES y el MESCYT se prepararán para ampliar la gama de ofertas a las universidades virtuales, así como para renovar radicalmente las universidades presenciales de corte más convencional. [23]

 

2.      Un mercado de trabajo que requiere mayores calificaciones.  La evolución de la composición de los sectores productivos ha sido notoria en el mundo y en la República Dominicana… ello obliga, desde ya, a que las IES realicen una importante transformación curricular en sus ofertas de carreras, ya que el empleo en el futuro requerirá de mayores niveles de educación, pertinentes a las demandas de nuevas habilidades…. Y conocimientos, así como competencias específicas.  [24]

 

3.      Emprendedurismo.   Debemos formar estudiantes con la flexibilidad intrínseca para que sean capaces de adptarse a múltiples situaciones durante los 20 ó 30 años de vida laboral, después de graduados….[25]

 

4.      Equidad en la inclusión. El MESCYT… ha realizado un muy significativo esfuerzo para formular y ejecutar una estrategia incluyente de educación superior que permitiese a los grupos desfavorecidos acceder y permanecer y tener éxito en la educación superior, y así mejorar su movilidad social y profesional.

 

5.      Reforma curricular. La revolución cualitativa que debemos emprender, requerirá significativas transformaciones en la formación de profesores universitarios, en sus programas de actualización; así como la plena utilización de tecnologías y softwares educativos pertinentes y de todos los multimedias….[26]

 

6.      Investigación. El MESCYT ha impulsado la investigación y será política prioritaria para los próximos años continuar incrementando la inversión en educación. [27]

 

De los seis retos expuestos por la Ministra, Ligia Amada Melo de Cardona, cuestionamos el 4 y el 5.  El primero justifica la masificación de la educación superior sin criterio alguno, sin anteponer, sobre todo el tema de la calidad.  Los datos que presentaremos a continuación nos dan toda la razón.  El segundo es un intento por unificar las currículas, algo absurdo en una sociedad de libre mercado.  Por demás, el hecho de que las universidades tengan los mismos planes de estudio no significa, en modo alguno, que los resultados serán los mismos. ¿Acaso se olvidó que en el proceso de enseñanza y aprendizaje hay otros factores que inciden además de los planes de estudio?

 

La masificación es el signo

 

Las páginas que siguen ofrecen importantes y alarmantes estadísticas.  He aquí las más importantes:

 

  1. Para el año 2009 se calculaba que la matrícula estudiantil del nivel superior era de 372,433, es decir en los últimos años se registró un incremento de 29.15%.[28]
  2. En el año 2008 habían en funcionamiento 45 Instituciones de Educación Superior (6 públicas y 39 privadas)
  3. De esos 372,433 estudiantes, la Universidad Autónoma de Santo Domingo tenía una matrícula de 166,296 estudiantes, representando el 44% del total de la población estudiantil.
  4. Las universidades privadas con mayor población estudiantil son:
    1. UTESA con 42,849
    2. O & M con 39, 754 estudiantes
    3. UNICARIBE con  18,312 estudiantes
    4. PUCMM con 15,906 estudiantes

¿ No son estos datos una señal de masificación sin control?  Son datos verdaderamente preocupantes.

 

  1. A nivel de Postgrado, la matrícula total fue de 9,399; de los cuales 2,119 corresponden a estudiantes de especialidad y 7,280 de maestrías.   De este total, las áreas de negocios contaba con 6,031 estudiantes.

 

  1. Con respecto al total de estudiantes universitarios, los estudiantes de Postgrado apenas representan el 2.5%  del total.  Con respecto a nuestra institución, la relación grado-Postgrado es de 13%.

 

El balance de CINDA sobre la educación superior dominicana

 

Para finalizar esta segunda parte, me permito citar algunos hallazgos y conclusiones de un trabajo elaborado por  Radhamés Mejía y Altagracia López, a solicitud del CINDA, quizás una de las asociaciones de universidades más importantes.  Los elementos más importantes de los hallazgos, coinciden grandemente con el informe oficial del MESCYT.  Pueden destacarse lo siguientes:

  1. Proliferación de las instituciones de educación superior.  Señalan que después de la muerte del dictador Rafael Leónidas Trujillo, se inicia un acelerado proceso de crecimiento de instituciones y actores de este nivel educativo, que da cuenta al 2010, de 45 instituciones, unos 372,433 estudiantes, 12,107 docentes y 7,449 personal administrativo. Esta proliferación de instituciones y actores no se acompañó de un marco legal que estableciera directrices claras para la creación, el desarrollo y la evaluación de las instituciones de educación superior (IES) y de una perspectiva integral de sistema. [29]

 

  1. Las principales tendencias y avances de la educación superior dominicana durante el periodo 2005-2010 se podrían articular en torno a cuatro ejes fundamentales: La institucionalidad, la equidad, la calidad y el financiamiento a la investigación. [30]

 

  1. En lo relativo a la institucionalidad aunque el marco general que norma la educación superior, la ciencia y la tecnología en la República Dominicana, la Ley 139-01, no ha sufrido modificaciones en este periodo, el MEESCyT ha otorgado prioridad, a la elaboración de normativas y reglamentos que dan operatividad a dicha Ley…En este sentido se han elaborados, aprobados y divulgados los reglamentos para la Evaluación de la Calidad de las Instituciones de Educación Superior (2006), de Instituciones y Programas de Educación Superior a Distancia (2007), de Evaluación para las Bibliotecas de las Instituciones de Educación Superior (2007), de Instituciones y Programas del Nivel Técnico Superior (2008), de los Estudios de grado (2007), y de los Estudios de Postgrado (2008)…. En esta perspectiva de la institucionalización se ha fortalecido también la planificación mediante la formulación de manera participativa del Plan Decenal de Educación Superior 2008-2018 y del Plan Estratégico de Ciencia, Tecnología e Innovación 2008-2018, con sus correspondientes programas y acciones estratégicas. [31]

 

  1. En términos de equidad, destacamos la evolución de la matrícula estudiantil del sistema educativo superior dominicano, que evidencia un mayor acceso a este nivel superior… Este crecimiento ha estado respaldado por un aumento significativo en la población estudiantil que asiste a la Universidad Autónoma de Santo Domingo, la cual es pública y prácticamente gratuita, así como también por asignaciones de crédito educativo de carácter privado y una redefinición de las políticas públicas de becas. A partir del año 2005 se han ampliado las becas nacionales otorgadas por el MESCYT a jóvenes egresados de la educación media que desean ingresar a la educación superior y que no cuentan con los recursos económicos para cubrir los aranceles de sus estudios. Durante el periodo 2001-2005 se beneficiaron de becas parciales o totales… [32]

 

  1. Una mirada al esquema de aseguramiento de la calidad de la educación superior dominicana nos refleja avances significativos en el marco legal, las normativas específicas y los procedimientos que regulan las evaluaciones, tanto global y parcial, como las vinculadas a la prueba de orientación y medición académica para las personas que ingresan a la formación profesional en las instituciones. Los logros en estos aspectos fortalecen el papel regulador del Estado a través del Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (MESCyT) y su misión de acompañar a las instituciones en el mejoramiento continuo….  El proceso de evaluación quinquenal realizado en el periodo que abarca este informe en 35 instituciones implicó la autoevaluación, la evaluación externa con la participación de pares académico y el seguimiento al plan de mejora de cada institución como resultado de ambas etapas. Hoy se tiene más claro el umbral de la calidad de la educación superior dominicana y se espera que en un plazo de tres años, con la ejecución de los planes de mejora, las instituciones evidencien avances cualitativos. Otra tendencia significativa de este periodo es la evaluación de programas, en especial las carreras de medicina y de educación… [33]

 

El trabajo es mucho más amplio. Aquí nos hemos detenido, solo en las conclusiones y en el resumen ejecutivo.  Me parecen preocupantes dos elementos que resaltan como positivos los autores.  El primero, Mejía  y López asimilan equidad al acceso-masificación de la educación superior. Entiendo que el concepto de equidad debe evaluarse en el sentido de que sean LOS MEJORES LOS QUE ACCEDAN A LA EDUCACIÓN SUPERIOR, mediante un sistema de elección por capacidad.  Creo, que esta es la mejor manera de no devaluar, como ha ocurrido en la República Dominicana.  Lo mismo ocurre con el sistema de ayudas o becas.  Mientras no se establezca un criterio estrictamente académico, las ayudas ofrecidas no van a tener el impacto requerido. 

 

De todas maneras necesitamos hacer una reflexión profunda sobre la educación superior.  Es evidente que en ambos informes, se evidencia una visión estatista, y una tendencia hacia la centralización., cuando  justamente, como hemos visto en las primeras páginas, la tendencia es hacia la libertad del curriculum, y no al control.  Surge entonces la pregunta ¿Cuál debe ser el papel del Estado? ¿Supervisión? ¿control? ¿Regulación?  Mientras en el mundo de hoy al Estado le están imponiendo, producto de la ley de la oferta y la demanda, un rol de regulador; en el país, el ministerio que se ocupa de la educación superior, tiene una visión claramente populista, unificadora del curriculum y centralizadora.



[1] Michael Gibbons, Pertinencia de la educación superior en el siglo XXI, 1998,  Conferencia Mundial de La UNESCO sobre educación superior, 1998,
http://www.humanas.unal.edu.co/contextoedu/docs_sesiones/Gibbo_victor_manuel.pdf
 
[2] Cf. Peter Jarvis, Universidades Corporativas.  Nuevos modelos de aprendizaje en la sociedad glotal, Narcea Ediciones, Madrid, 2006. Pp. 14 y siguientes
[3] Ibídem, pp. 18 y 19
[4] Roberto Rodríguez Gómez La educación superior en el mercado: configuraciones emergentes y nuevos proveedores, http://firgoa.usc.es/drupal/files/configuraciones.pdf
 
[5] Ibidem
[6] Josefina Espinoza Jara M.A y C.P. Mónica Ylizaliturri Montemayor, El nuevo perfil del alumno universitario en México y las características del entorno actual, http://www.ilustrados.com/tema/11752/nuevo-perfil-alumno-universitario-Mexico-caracteristicas.html
 
[7] Ibídem
[8] Ibidem
[9] Cf. Ibidem
7 Peter Jarvis, Op. Cit. P. 19
[11] Ibidem
[12] Ibidem, p. 20
[13]http://noticias.universia.edu.pe/en-portada/noticia/2011/01/28/785290/mas-50-estudiantes-desean-cursar-estudios-postgrado-extranjero.html
 
[14] Roberto Rodríguez Gómez La educación superior en el mercado: configuraciones emergentes y nuevos proveedores, http://firgoa.usc.es/drupal/files/configuraciones.pdf
 
 
[15]   Michael Gibbons, Pertinencia de la educación superior en el siglo XXI, Op. Cit. .
 
[16] Ibídem
[17] Ibídem
[18] Ibídem
[19] Ibídem
[20] Ibídem
[21] Ibídem
[22] Peter Jarvis, Op. Cit. P. 170
[23] MESCYT, Informe General sobre Estadísticas de Educación Superior. 2006-2009, P. 2
[24] Ibídem
[25] Ibídem. P. 3
 
[26] Ibídem. P.4
[27] Ibídem.
[28] Cf. Ibídem, . 21
[29] La Educación Superior en la República Dominicana. 2005-2010, Centro de Desarrollo Interuniversitario (CINDA), INFORME 2011. Elaborado por Altagracia López, Instituto Tecnológico de Santo Domingo y Radhamés Mejía, Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra
 
[30] Ibidem
[31] Ibídem
[32] Ibídem
[33] Ibidem

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