martes, 16 de abril de 2013

Hostos, pensamiento.


Pensamiento caribeño en el siglo XIX. Hostos, 1

Por: Mu-Kien Adriana Sang



@MuKienAdriana

 

La libertad no es más que la práctica de la razón y la razón un instrumento, y nada más, de la verdad".

 

"Si quieres saber lo que es justicia, déjate perseguir por la injusticia."

 

"Jamás será un deber el sacrificio del derecho colectivo."

 

"En donde el oficio y la intrucción están unidos, allí la normalidad, allí la paz."

 

"Cuando no puedas ser justo por virtud, selo por orgullo."

 

"El deber de libertad es el derecho más simple que ha dado su propia naturaleza del ser humano"

 

"El derecho de otro es deber nuestro y el derecho nuestro es deber de otro."

 

"Siendo iguales los deberes, son iguales los derechos"

"Querer ser libre es empezar a serlo"

"Los verdaderos amigos se hieren con la verdad para no perderlos con la mentira"

"No hay triunfo sin lucha, ni lucha sin sacrificio"

"No es patria si nos quitan el derecho de servirla, si la entregan a los que la desdeñan, si nos niegan posesión de lo nuestro". Hostos, pensamientos cortos.




Eugenio María de Hostos, aunque nació en Mayagüez, Puerto Rico en 1839, fue un verdadero ciudadano de América. En su largo peregrinar por las tierras del continente, intentó expandir sus ideas educativas y sociales a todo el continente de América Latina. Murió en 1903 a la edad de 64 años.

Su pensamiento es diverso y su acción también. Amaba la libertad, luchó y ofreció lo mejor de su talento por la causa de la libertad y de la educación como factor de desarrollo. En su pensamiento político abogó por la unidad de las Antillas y de América Latina. Fue el quinto de ocho hermanos. En 1852, Eugenio María de Hostos se trasladó  a Bilbao (España), para finalizar su educación secundaria. En 1858 ingresó  en la Universidad Central de Madrid, para estudiar en las Facultades de Derecho y Filosofía y Letras.

Culto, activo, trabajador, asumió la palabra, escrita y hablada como su principal arma de lucha. Y con apenas 24 años, logró, en 1863, publicar la novela política titulada “La peregrinación de Bayoán”. Era su forma de  hacer entender a España la penosa situación colonial de Cuba y Puerto Rico.   En esta obra, su primera, se cristalizó de manera concreta sus ideas de patriotismo y la necesidad de acabar con el colonialismo, para pasar a un nuevo estadio, el de la soberanía y la independencia. Joven rebelde convencido de la causa libertaria, formalizó una petición al gobierno colonial español para liberar a las Antillas y a los esclavos negros.  Por supuesto que la petición no fue escuchada por la Reina Isabel II, pero tuvo eco en la política española, ganando adeptos en el republicanismo español. Este grupo de republicanos españoles se comprometió con Hostos para ayudar en las luchas independentistas en  Cuba y Puerto Rico. 

En su periplo por América para participar activamente en las causas liberales. Su primera escala fue New York a fin de integrarse a la lucha armada que organizaba la emigración por la independencia de ambas Antillas. Abandonó la cosmopolita ciudad norteamericana para visitar República Dominicana, Colombia, Panamá, Perú, Chile, Argentina y Brasil. En cada lugar visitado,  pronunció célebres conferencias sobre la igualdad de derecho para la mujer. Al llegar a Argentina se sumó a las voces que pedían a gritos la construcción de  la primera vía ferroviaria que cruzaría la cordillera de los Andes. Al llegar a Venezuela le propusieron dirigir el Colegio Nacional de Asunción. En nuestro país fundó en Santo Domingo la llamada Escuela Normal. En los años subsiguientes se volcó de lleno a la actividad pedagógica (1879-1888). Su experiencia en Chile fue importante en la modernización de la educación.

Regresó a Puerto Rico en 1898. En el momento en que España recibía el ataque abierto y agresivo de Estados Unidos, que no podía tolerar que el viejo imperio español contara con dos colonias en El Caribe. La  Guerra Hispano-Estadounidense en Puerto Rico, que había estallado el 12 de mayo de 1898, cuando la Armada de los Estados Unidos bombardeo a San Juan, la capital de Puerto Rico, fue dura y decisiva. Los norteamericanos bloquearon la bahía de San Juan. Los barcos españoles contraatacaron en  junio, pero no pudieron, fracasaron en el intento. El bloqueo siguió.  La fuerza norteamericana se impuso.  Puerto Rico ya estaba definitivamente controlado por el coloso norteño.

Hostos, llegó en medio del conflicto. En su amada tierra no solo se sumó a las voces que reclamaban la independencia de Puerto Rico, sino que fue uno de sus principales líderes y activistas. Fue nombrado jefe de la comisión encargada de reclamar en Estados Unidos la independencia de Puerto Rico.  Al poco tiempo decidió fundar la Liga de Patriotas con el objetivo y la ilusión de educar al pueblo puertorriqueño sobre sus nuevos derechos bajo la Constitución federal norteamericana.

La esperanza de Hostos de ver materializada la independencia de su patria, quedó trunca. En 1900, el gobierno estadounidense promulgó la ley Foraker, que convertía a la isla en una colonia de los Estados Unidos. Una gran decepción para Hostos.  De nuevo partió. Ese mismo año volvió al país y es nombrado Director General de Enseñanza, pero por muy poco tiempo, pues en 1903 falleció en su residencia de Las Marías en Santo Domingo.  Sus restos reposan en el Panteón Nacional. Seguimos en la próxima. Trataremos el libro “La peregrinación de Bayoán.  

 

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