martes, 16 de abril de 2013

Hostos y la mujer


Pensamiento caribeño en el siglo XIX.   Hostos y la mujer

Por: Mu-Kien Adriana Sang



@MuKienAdriana

Educar a la mujer para la ciencia es empresa tan ardua a los ojos de casi todos los hombres, que aquellos en quienes tiene luz más viva la razón y más sana energía de la voluntad, prefieren las tinieblas la ociosidad de su energía, a la lucha que impone la tarea. Y no seréis vosotros los únicos, señores, que al llevar el silencio al hogar las congojas acerbas que en todo espíritu de hombre de hombre destila el espectáculo de la anarquía moral e intelectual de nuestro siglo, no seréis vosotros los únicos que os espantéis de concebir que allí, en el corazón afectuoso en el cerebro ocioso, en el espíritu erial de la mujer, está probablemente el germen de la nueva vida social, del nuevo mundo moral que en vano reclamáis de los gobiernos, de las costumbres, de las leyes….la mujer es una planta que vegeta, no una conciencia que conoce su existencia… Hostos, La Educación Científica de la Mujer.

Hoy 8 de marzo, el mundo entero celebra el Día Internacional de la Mujer. Una celebración de la conquista de miles de mujeres que lucharon con sangre, sudor y lágrimas para que a esa mitad de la población y de la historia se le reconocieran sus derechos como seres humanos y como ciudadanas, con las mismas prerrogativas que los hombres.  Costó mucho. Pero triunfamos.

A través de la historia muchas voces se levantaron para reivindicar nuestros derechos, para defender y enarbolar a los cuatro vientos nuestras capacidades dormidas por el olvido intencional de una sociedad estructurada bajo la ideología machista.  Desde el siglo XIX  hubo voces masculinas que comprendieron que nosotras las mujeres éramos y somos seres humanos con iguales derechos. Ulises Francisco Espaillat y Eugenio María de Hostos fueron más que pioneros, visionarios de su época. La cita que encabeza este artículo  demuestra que Hostos fue uno de los primeros hombres feministas.

En el año 2007 el Archivo General de la Nación publicó el libro “La educación científica de la mujer” de nuestro Eugenio María de Hostos. Con esta publicación se rescataron los dos textos feministas más importantes del pensador.  Ramonina Brea del Castillo hizo la presentación, pero sobre todo, fue la responsable de rescatar  estos dos maravillosos trabajos:  

“Los cultores del hostosianismo no incluyeron en las enjundiosas recopilaciones de los escritos del Maestro la conferencia pronunciada en 1881 bajo el título “La educación de la mujer”, la cual había sido precedida por otra más conceptual y profunda, realizada en Chile…, ni tampoco mereció atención la combativa conferencia “Una escuela normal para niñas”…Estas críticas culturales a los prejuicios de la desigualdad de los sexos y amplios cuestionamientos a los saberes acerca de la naturaleza inferior de las mujeres fueron relegados al “olvido” o condenados a constituirse en libros extraviados en los laberintos de las bibliotecas… Reconstruir la memoria crítica del itinerario intelectual de la visión igualitaria y libertaria de la mujer, equivale a rescatar una historia oculta y silenciada por el olvido, los saberes excluyentes y la voluntad del poder…”[i]

Leer estos trabajos pioneros y valientes de Hostos, es deleitarse con un pensador culto, sensible y muy avanzado para su época.  Era el siglo XIX cuando todavía se debatía si los hombres (masculinos) sin una educación liberal y sin dinero, podían considerarse ciudadanos y disfrutar del derecho al voto.  Primaba el voto censitario y excluyente. La mujer, por supuesto, estaba más que relegada. Por eso la revolucionaria francesa Olympia de Gouges, quien valientemente osó ¡en el siglo XVIII! hablar de los derechos de la mujer. Por supuesto, sus ideas quedaron en el vacío. Fue tan golpeada y marginada.  Ella se impuso a los hombres de su tiempo gracias a su tenacidad.

La autora e investigadora feminista Norma Valle Ferrer, sostiene en un interesante trabajo que las principales ideas feministas de Hostos son las siguientes: [ii]

--Primero, entiende que la mujer es un ser humano, con biología diferente, pero con un raciocinio igual al del hombre, por lo tanto debe tener iguales derechos.
--Segundo, que como es un ser humano igual al hombre, la mujer es “educable” .
--Tercero, que la educación de las mujeres debe ser amplia, y no circunscrita sólo al estudio de la religión y de las labores domésticas.
--Cuarto, que el matrimonio no debe ser la única profesión o “carrera” de la mujer, abriendo así la brecha para que ocupe otras e importantes profesiones.
--Quinto, que el sistema que es la sociedad, funciona de forma ineficaz sin la participación de las mujeres.
--Sexto, que la paternidad es una responsabilidad de tanta envergadura como la maternidad y debe ejercerse a base del ejemplo.
--Y séptimo, que en la práctica, las mujeres deben ser maestras en el hogar, en la escuela y en la sociedad.


Valle Ferrer señala en este interesantísimo trabajo que Hostos también era capaz de enumerar  las  capacidades que podrían desarrollar las mujeres si se le daba la oportunidad, a saber:

--“La mujer es educable”, (inteligencia).
--“La mujer es tan modelable por el ejemplo como el hombre”, (individuo).
--“La mujer es resultante directa de la sociedad en que vive”, (sistema social).
--“La mujer es un ser racional”, (biología).
--“La mujer es un ser consciente”, (física, medicina, biología).
--“La mujer es una entidad integrante de toda sociedad”, (sistema social).


Fueron muchos los detractores que encontró el sembrador de ideas. Pero no se amedrentó de defender que los hombres y las mujeres éramos,  somos,  iguales. Cuando lo en un discurso pronunciado en 1873 habló de esta igualdad, el avispero creado fue inmenso.  No tuvo miedo y años más tarde, en 1881, vuelve a tocar el tema abogando por la igualdad porque era de justicia, respeto y amor por ese grupo de seres marginados. Recordemos como dice Norma Valle Ferrer que este planteamiento de Hostos fue pronunciado cuando existía la creencia de que las mujeres éramos  seres irracionales, incapaces de ser educadas. A Dios gracias esa creencia  ha sido superada. Gracias Hostos por creer en nosotras y por enfrentar con vehemencia y valentía nuestros derechos y nuestras capacidades.

 

 

 



[i] Ramonina Brea, “Una nueva lectura de Hostos: Dos textos feministas relegados al olvido”, en Eugenio María de Hostos, La educación científica de la mujer,  Santo Domingo, Archivo General de la Nación, Volumen XLIII, 2007, pp 13 y 14.
[ii]   Norma Valle Ferrer,  Educación y feminismo en la obra de Eugenio María de Hostos
http://normavalle.com/academia/feminismo/110--educación-y-feminismo-en-la-obra-de-eugenio-maria-de-hostos

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